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martes, 21 de octubre de 2008

Una experiencia divina






Tuve una experiencia divina. Estaba en 4º Medio, cuando el colegio me tenia chato de tratar de imponer mi fe, se presentó la posibilidad de conocer otra forma de vivirla.

Ya era costumbre de que cada vez que llegaba el inspector del colegio (que era además diacono) se presentara a nuestra sala y comenzar con “Hablaremos sobre las vocaciones…..” era lata segura. Andaba buscando posibles curas. Yo a esa altura no podía serlo ya que algunos votos no podía ni quería renunciar y que no era precisamente de pobreza.


Se presentó en el colegio un cura Irlandés que llamaremos “Patrick”, el que se presentó en nuestra sala y nos invitaba a participar de un fin de semana en su seminario en Santiago.
Muy simpático, bastante gordito, y con un lenguaje tipo Nat King Cole cuando cantaba en español que resultaba gracioso. Tanto Jorge como yo, que éramos considerados parte del grupo rebelde de nuestro curso, le solicitamos al cura la posibilidad de experimentar otra vivencia, solo como “oyentes” por decirlo de alguna manera.


Partimos en bus unos pocos y en el auto del cura Patrick los otros. Ya me llamaba la atención que su auto era del año, automático, Japonés. Era Imposible el no preguntarle su origen, indicándonos que solo se trataba de una “Donación”.La llegada resultaba un poco tardía dado que la casa estaba ubicada en Las Condes, a las faldas de la cordillera. Sin dudas un lugar apropiado para un retiro. Una casona antigua de campo pero con todas las comodidades dispuestas para los seminaristas. Piscina, Mesas de pool, sala de cine, etc. Permítanme la comparación pero de no ser por los seminaristas que se paseaban en sotana, esto era lo mas parecido a la mansión Playboy, claro que sin Hughes Hefner en Bata de levantarse y sin chiquillas por doquier.

Llegamos a la hora de la cena, lo primero que me llamó la atención era la cantidad de comida que te servían. No estábamos hablando de unos simples fideos o arroz, sino comida de esas que solo te sirven los días domingos. Lo entretenido era que una vez que uno terminaba de comer, llegaba un seminarista al lado tuyo y te volvía a servir sin que tú dijeras algo. Uno terminaba enojándose con estos “mozos” para que no te siguieran sirviendo. Le preguntamos por qué tanta comida y ellos decían que tendríamos muchas actividades y sería necesario tener el estomago lleno
Había otro cura Irlandés que también vivía en esa casa y fue quien nos recibió con cerveza. Un vaso, para ser más exacto. O sea a esa altura nos sentíamos en el Edén: comida y copete, conversación, risas, una que otra canturreada y a dormir. Buena forma de empezar.
Si la cena había sido contundente, el desayuno no se quedó atrás. Panes por aquí y por allá, mermelada, dulces, queques, etc.

Nos juntaron con los seminaristas para que nos contaran su experiencia, de que se trataba su congregación, de los beneficios que traía consigo el ingresar al seminario. Su preparación era de primer orden en Universidades importantes de Latinoamérica, Europa y USA. Su finalidad, el poder difundir la palabra de Cristo en otras latitudes, ya que todos aquellos que se recibían de sacerdotes debían llevar su palabra fuera de su país de origen. Dentro de los seminaristas, era difícil encontrar un negrito o un prototipo de individuo con genes poblacionales, y si lo había, quizás debe haber quedado maravillado con tanta abundancia y el mundo que le estaban prometiendo. Estaban estudiando para ser curas ABC1.
Una que otra actividad, más una que otra oración para pagar y agradecer lo que estábamos comiendo, pero nada que nos pudiese sentir incómodos.

Para finalizar, los seminaristas nos invitaron a participar de una actividad que para ellos resultaba ser muy importante como era un partido de fútbol. Se jactaban de haber ganado todos los partidos jugados. Se dió la coincidencia que muchos de los que fuimos formaban parte del equipo de Fútbol del curso y admás eran la base del equipo del colegio. Los curitas y nosotros listos para jugar. Largo camino a la cancha. Nosotros pasándonos rollos de cómo podría ser la cancha.¿Habrán traído pasto de Wembley?¿ será cancha de pasto sintético? Lamentablemente ahí mostraron los votos de pobreza. Era literalmente un potrero. Un espacio de tierra que había sido cosechado y que estaba a la espera de ser sembrado. Terreno disparejo, de tierra suelta, en la cual había que golpear la pelota por encima, ya que si llegabas a hundir el zapato, seguramente te encontrarías con una papa que podría salir volando. Improvisados tarros de pintura resultaban ser los arcos. Nuestro equipo preparado, conmigo al arco.
Empezó el partido. Nuestro equipo atacando de izquierda a derecha de su pantalla, tratando de hacer pie. Dos veloces contragolpes y 2-0 en contra. Nosotros jugando muy caballerosamente pero pareciendo pisar huevos en la cancha, los mismos que estaban faltando para empatar el marcador. Se jugaba con los dientes apretados. Tuya, mía, para ti, para mi y dos golazos que empataban el partido. Ahí vino la reacción nunca antes vista. Cada vez que había peligro de gol en el arco contrario, uno de los futuros curas nos daba con todo y Paf, ¡al suelo mierda! El infractor levantaba la mano diciendo “Alto, Alto. He cometido una infracción, disculpa” y te ayudaba a parar. Se trataba de una terapia de grupo donde cada uno de los curitas debía reconocer su error y al no haber árbitro era la forma de cómo se cobraban las faltas. Al principio resultaba hasta simpático como se cobraban ellos mismos, sin embargo a medida que pasaba el partido los ánimos se empezaban a calentar dado que se repetían muy a menudo el “Alto, he cometido una infracción, disculpa”. Se daban cuenta que el partido no les estaba resultando fácil, por lo que su record invicto se veía amenazado. Y como todo tiene un límite, sacamos el diablillo que tenemos dentro y lo empezamos a hacer nosotros. Patada y al suelo los curitas. El “Paren, paren, foul mío” empezó a ser repetitivo por nuestra parte. De hecho me dejaron jugar un rato como delantero y también tuve que cobrarme un foul que le hice al arquero rival. Me castigué con una tarjeta amarilla ya que le provoqué un esguince en su dedo pulgar de su mano que lo llevó a la enfermería. El marcador se movía 3-2,3-3, 3-4,4-4 hasta que se escuchó el clásico ¡ultimo gol gana todo ¡.Apretamos la marca y cachetes. Resistimos el embate del que sería su último ataque a nuestra portería y con un rápido contragolpe Gooool ! Logramos cambiar la historia del Potrero Stedium. 5-4 que nos hacía merecedores de una once de despedida como “Dios Manda” .Tres perros y dos vacas eran, literalmente, mudos testigos privilegiados de tal gloriosa hazaña.
Hora de los balances y una vez finalizada la once, el cura Patrick se reunió con cada uno de mis compañeros, a esa alturas serios candidatos a Cura. La idea era saber si deseaban volver al seminario, pero esta vez como seminaristas. De mis seis compañeros, ninguno quiso volver, por lo que le propinamos la segunda goleada, esta vez fue un 6-0 al cura.

Tomamos el bus devuelta a nuestras casas, agradecido de haber conocido otra experiencia. Uno de mis compañeros nos contó en el bus que cuando se encontraba en esa entrevista con el cura Patrick, éste puso su cara más colorada de lo que era y dejo escapar un sonido de dudosa procedencia, que junto al olor a metano emanado indicaba claramente que el curita Irlandés no se encontraba del todo bien de la guatita. Solo un natural “Perdun” seguido con un “prousigamos” interrumpían tan importante entrevista.

Moraleja Irlandesa: Mas vale perder un futuro seminarista que perder una tripa.

sábado, 18 de octubre de 2008

Cuando Fui Misionero


Si, aunque no lo crean tuve la experiencia de ser misionero, claro que no precisamente en el Congo, ni con negritos ni con leones a mi alrededor.
Hace años atrás pertenecí a un grupo juvenil católico que cada año realizaba misiones a un pueblo del Sur llamado Pencahue, cerca de San Fernando. Fue en verano y éramos cerca de diez personas incluidos el Cura mas una “invitada”. Notaba que nadie de los que iba en la cleinbus la tomaba en cuenta. Pensé que como el cura fue quien la había invitado, le estaban haciendo un poco el vacío. Después me daría cuenta del por qué. Pero como era gratis, yo calladito , más humilde que pan con mortadela.
Viaje largo, no precisamente en un cómodo vehiculo como los de ahora, pero que lograba su objetivo: llegar a este perdido lugar, zona agrícola por excelencia.
Los otros muchachos y muchachas ya habían asistido anteriormente, por lo que yo era el único que estaba medio desenchufado.
El lugar era un pueblito metido en medio de plantaciones de duraznos y viñas, que lo atravesaba una calle asfaltada, su gran orgullo y única conexión con el exterior. Junto al rio estaba la escuela, lugar que nos cobijó por esos 5 días.
Sin duda que es lugar de contrastes dado que todos los habitantes eran humildes campesinos donde resaltaba la propiedad de los Señores del Lugar. Una familia tradicional donde vivía el entonces ministro de Agricultura que resultaba también ser hermano de un conocido Obispo. Su casa era de estas que solo se ven en los documentales del 18 de Septiembre y que las describen como casa patronal, al mejor estilo del “Señor de la Querencia”.Dentro de su propiedad una pequeña alameda que finalizaba con una capilla de gran tamaño, donde las dos ancianas hermanas solteronas del “dueño del fundo” tenían reservadas su lugar donde poder arrodillarse cómodamente, el resto al suelo. Otro contraste era que de vez en cuando se veía al hijo del Patrón, más pintiado que la cresta: chaqueta corta color blanco, buenas botas con espuelas y con un caballo que no era precisamente candidato a charqui. Tampoco era precisamente lo que llamaríamos estampa del Roto Chileno.

Primera actividad ir a cada casa del pueblo a invitarlos a participar de las misiones. Ahí descubrí lo que son las cuadras de campo. Si a esto agregamos el sol que resultaba a toda hora nuestro peor aliado, ya me hacia presagiar que no iba a ser todo jarana. Además que la calle principal era la única que no era de tierra, dando como resultado el llegar devuelta plomos de tanta tierra.
Lo que era reconfortante era la gente del lugar, quienes esperaban todos los años las misiones y uno pasaba a ser lo más parecido a una estrella del festival de Viña. En cada casa que uno visitaba el pan amasado o la frutita era la muestra de cariño con la que los campesinos nos daban las gracias por estar junto a ellos. Ya a la tercera casa uno ya estaba chato de sandias, melones, uva y cuanta fruta uno pudiese imaginar. Me llamaba la atención que cuando nos ofrecían sandias, nos decían que nos sirviéramos solo el corazón ya que el resto era para los Chanchos, o sea los chanchos la pasaban idem.

Ahí empezó el show de “la invitada” .Una señora le dijo que había estado con depresión y había tratado de suicidarse tomando veneno. Mi comadre para no ser menos, le contaba que también había pasado lo mismo y que para suicidarse se había tomado una tira de Aspirinas…plop!!

Yo era el único que la escuchaba y me contaba cosas asombrosas como por ejemplo que hace poco había trabajado en un circo. Que había llegado como vendedora de Barquillos, cigarros y otras cosas y que a la semana la habían probado en el trapecio, donde estuvo cerca de dos semanas pero que no le había gustado la idea de viajar en casas rodantes y dejar a su pololo. ¿Quién le iba a creer tanta tontera junta? Parece que me vio cara de weón . Me contó que además había sido virreina en la elección de Miss Caleta Portales, súper Top!!

Yo era el encargado de los cantos de misa que se efectuaría en la alameda que antecedía a la capilla, dado la gran cantidad de personas que participaban en las misiones.
Primer día y no partimos con el pie derecho ya que empezamos con un funeral. A un vecino lo habían asaltado cerca del lugar y lo habían asesinado.
A cambiar las canciones ya que por ejemplo el “Vienen con Alegría” no pegaba para nada. Todos los misioneros teníamos que ser parte del coro. Había una niña que era parte de nuestro grupo que era una terrorista del canto. La verdad no cantaba mal, sino que se escuchaba como el ajo. Desafinada como ella sola la pobrecita, pero cantaba con muchas ganas. Dicen que cuando uno canta, reza dos veces. Ella quedaba debiendo rezo. De hecho, después de escucharla le pedí que me acompañara donde el cura a confesarse porque lo que hacía debe ser uno de los pecados mas graves que he sido testigo. El cura al escucharla cantar no sabia si confesarla o practicar un exorcismo.

Los hombres nos quedábamos a dormir en la escuela que era el centro de nuestras actividades y las mujeres en casa de los vecinos del sector. El problema es que en la noche no había que comer. Si bien en las mañanas durante las visitas a las casas, nos daban desayuno y a mediodía nos daban almuerzo, eso sería todo de comida hasta la mañana del otro día. Afortunadamente el primer día un vecino nos regaló una caja de tomates, y los comíamos solo con sal para pasar el hambre, con pasaporte directo al baño.

Al tercer día, la señora que nos daba almuerzo nos dijo que en la noche fuéramos a buscar pan amasado para no pasar el hambre de los otros días. Juan Carlos y yo fuimos de noche a buscar esos panes, a esa altura un manjar para la alicaída despensa de la escuela. La casa estaba algo distante de la escuela. Para llegar a ella debíamos recorrer algunos pasajes donde las zarzamoras eran los muros que separaban los terrenos y donde la luz de las casas era nuestra única luminosidad que nos guiaba. La Señora nos entregó el pan amasado en una bolsa de plástico. Nos fuimos más agradecidos que polola fea devuelta a la escuela. Cuando estábamos a mitad de camino, por un pasaje angosto vimos la sombra de una persona en medio del camino. Cuando estábamos cerca la sombra de esa persona pasaron a ser dos, quienes nos cerraron el paso y levantaron lo que parecía ser dos palos, nos gritaron y ¡mierda nos están asaltando! dijimos. Juan Carlos puso su mejor posición Kung Fu Panda y yo los ataqué con lo primero que tuve a mano, o sea la bolsa de pan. Lanzo el primer bolsazo y la bolsa se desfonda. Los panes salieron volando hacia las zarzamoras, quedándome solo con la bolsa vacía. En eso, los supuestos asaltantes nos dicen que nos tranquilicemos. Eran Juan y Mauricio, los otros dos del grupo que nos estaban haciendo una broma. Resultado de la broma, otro día cagado de hambre ya que no pudimos encontrar los panes.

Siguiendo con la comida, me di cuenta que allí nada se pierde. Un día estábamos esperando el almuerzo en el patio de “la tía”, cuando veo que hay un pato arriba del techo. En eso el pato sufre unas convulsiones y cae al suelo. Le avisamos a la tía pare que pudiera socorrer al pato. Lo tomo de las “patas” y nos dijo ¡tenemos cazuela de Pato para mañana! No hubo ningún certificado que indicara las causas de la muerte del pato, ni un certificado Fito-Sanitario del SAG, ni nada. ¿Que les puedo decir? Bien buena la cazuela de pato. Lo único que había que hacer era no acordarse de cómo murió el pato.

Tanto Sussy como yo éramos los encargados de las actividades con los niños. La idea era compartir con ellos en juegos, dibujos y éstos me seguían por donde iba. Me sentía tan famoso como Roberto Nicolini y su Pipiripao. Eran niños de sonrisa fácil, con una inocencia pura, no contaminada por el exterior. Un día les pedí hacer un dibujo y les di como ejemplo de temática “El Mar”. Me metí en un tete ya que ninguno de ellos conocía el mar, y solo lo habían visto por TV. Tuve que improvisar todo un curso de oceanografía, al mejor estilo de (léase en Francés) “Jacques Costeau y las maravillás del mundó submarinó a bordó del Calipsó” ¿Como explicar cuan grande es un océano? Debe ser lo mismo que explicar a nuestros hijos que las gallinas son aves que no tienen 4 patas y que no viven en una bandeja de plumabit, que tienen cabeza y plumas, lo que estos niños sabían por cierto.

Las noches seguían siendo críticas en lo que comida se refería, pero una noche tuvimos la suerte de que nos invitaran a un matrimonio. El lugar quedaba cerca de la escuela así nos pusimos la ropa mas limpia que teníamos y nos pasamos a dar una vueltecita. Para no llegar con las manos vacías, le entregamos a cada novio una tarjeta con una oración, o sea, para que los niños lo entiendan en sus casas, un santito. No me lo van a creer pero los novios nos agradecieron tal derroche de generosidad de nuestra parte. Lo importante es que estábamos dándole una categoría especial, por cuanto las celebridades venidas desde tan lejos, se hacían presentes en tal magno evento. Debo reconocer que llegué con mucha timidez, sin embargo a medida que nos ofrecían “su piscolita” (suavecita porque éramos misioneros) o su pipeño, fui tomando confianza. El problema que la comida no aparecía y se estaba transformando en tomatera. Cuando llegaron a ofrecernos los canapés de huevito duro con mayonesa (estaba claro que no era producido por Tomás Cox) opte por quitarles la bandeja y les dije que fueran a buscar mas y que serían muy bendecidos por darles de comer a los pobres misioneros.
Y resultó!! Me bailé un par de guarachas y devuelta para el último día de las misiones, eso si, bien entonadito.

Como cierre de las misiones recibiríamos la visita del Obispo de Rancagua de ese entonces. Eso era considerado como todo un acontecimiento en este pequeño pueblo. Creo que la gente aun debe aun tener ese día marcado con color rojo en su calendario. El Cura nos pidió que lo recibiéramos cantandole "Mensajero de la Vida". Mientras la cantábamos, lo vi llegar con sotana blanca, radiante. Obviamente su imagen y la canción llevaba a algunos a pensar que quien estaba frente a ellos era ni mas ni menos que el Papa. El futuro cardenal saluda a la gente cual rockstar, disfrutando del cariño de todo el pueblo congregado en ese lugar.
Final de la misa y todos salieron contentos del lugar y nosotros también por haber entregado a toda esa linda gente la alegría de llenar sus espíritus.

No todo terminaba allí por cuanto al futuro prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, había que llevarlo a su casa de campo ubicado varios Kilómetros distantes de nuestro lugar. Quienes lo acompañamos por esas largas dos horas de viaje nocturno, éramos testigos de una conversación de quienes no se habían visto en años como lo era el cura y el Señor en cuestión. ¿Que has sabido de los Correa Valdivieso? ¿Como está la Teru Perez – Cotapo?¿ Y la Mané Larrain? Y el cura le iba respondiendo. La cantidad de familias ilustres era increíble. Eché de menos algún Catrileo, Huaiquiman, o alguno sin apellido compuesto. En eso tuve la ingeniosa idea de preguntarle ¿Como fue su experiencia como vice rector de la UC después del Golpe Militar? Después de mi pregunta, solo se escuchaba el motor de la cleinbus. Por la cara de los demás y del cura supe que había metido la pata. Sin embargo debo reconocer que monseñor fue muy gentil en responder, sin dar muestra alguna de molestia. Ahí les volvió el alma al cuerpo a los demás integrantes de la comitiva.
Llegamos a su casa de campo. La entrada tenía unos pilares que nada envidiaba a las del Partenón en Grecia. Solo eso me daba a entender la dimensión de esta casa DFL-2.

De ahí devuelta a la vida diaria con algunos kilos de menos pero con gran alegría de haber disfrutado de esa linda experiencia.

Generalmente no pongo nombres en mis historias pero debo reconocer que el padre Pelayo Domínguez (QEPD) era un tipo excepcional, que a pesar de sus años, poseía una oratoria y un histrionismo que permitía llegar su mensaje a los jóvenes, lo que lleva a su recuerdo fácil, incluso de quienes ya no practicamos la fe católica como ayer.

viernes, 10 de octubre de 2008

La bohemia porteña



Era viernes. Después de tener clases en la “U”, se recibía con agrado cualquier idea que significara escaparnos de nuestro diario quehacer. Jorge, quien era el mas veterano de los compañeros, nos invita a tomar un copetito a “La caverna del Pirata” en el centro de Valparaíso. Tanto Claudio como yo seriamos sus comparsas. Risas, buena música, todo bien hasta que aparecieron dos mujeres solas en un rincón del local. Jorge nos indica que “Esos huevitos quieren sal “, se para y se acerca a su mesa, se sienta junto a ellas y comienza todo el vendaval de artimañas con el fin de lograr hacer amistad con ellas. Pasan pocos minutos y Jorge se para y se nos acerca para decirnos que nos sentemos con ellas. Accedemos no sin antes ver que a medida que nos acercamos se cumple ese dicho de que todos los gatos en la noche son negros, dándonos cuenta que ya no se trata de dos chiquillas y considerando que teníamos menos de 25 años, se trataba de dos “veteranas”: una de mas o menos 45 años, estudiante de derecho de nuestra misma universidad y a la que nunca habíamos visto , con muy poca sonrisa; y la otra señora, profesora, ya mas mayorcita pero con un estiramiento de piel demasiado notorio que no le permitía reírse de buenas ganas por miedo a rajar su costoso enchulamiento. Además tenía un cuerpo “juvenil”, por lo que notamos que había mucha plata allí invertida.
Durante la conversación notamos que se trataba de dos pituquitas, y que “la abuelita” buscaba un poco de diversión para su amiga que se había separado hace poco, de ahí que nada la hacía reír.
Después de un par de horas, a Jorge le habían crecido los colmillos y quería bailar. ¿Donde?-preguntaron ellas. Yo conozco un lugar -dice Jorge. ¡Vamos en mi auto! nos dice la paciente del Dr. Vidal, cuando éste estaba en la practica.
Para ser sincero esperaba un auto del año, sin embargo nos encontramos con un Fiat 600. O sea, eran pitucas pero al ope. Jorge las fue guiando hasta que llegamos cerca del cine Metro de aquel entonces. Lugar escogido, “Las Grekas”.
Tanto Claudio como yo sin ni uno, Jorge prestándonos plata para la entrada y las pitucas con cara de no saber que podría haber adentro. La misma duda que tenía yo ya que sería la primera vez que entraba a una “Boite”. La entrada era con derecho a un trago de putita o sea una piscolita. Entramos y a medida que nos acercamos a las mesas se escuchaba una música media insinuante y en medio de la pista de baila una chiquilla ligera de ropas haciendo su show. Nuestras damas se encontraban medio espantadas de ver a tanto roto junto, mientras Jorge trataba de calmar a nuestras “compañeras de baile” para que no se fueran. Segundo tema a bailar y la dama en cuestión se empezó a desprender de su vestuario, o sea, a empelotarse. Se acercó hasta Claudio y puso sus grandes pechos desnudos en su cara como queriéndolo hacer volver a su infancia y ¡ no tenia plata ¡.
Yo miraba la cara de nuestras damas y cada vez se desfiguraban más. Jorge les decía que era sano convivir con los gustos del pueblo, que el baile estaba por llegar y bla , bla ,bla y mientras tanto Claudio como yo disfrutábamos de nuestra Piscolita, además Claudio ya se sentía pagado. Por mi lado, ni con 3 piscolitas podría atinar con las chiquillas, para que vean lo malitas que eran.
Sale a cantar en el escenario el Gran Jorge “Negro” Farias (QEPD) dejando con el ánimo por las nubes a toda la multitud de 20 personas presentes en el lugar y que coreaban sus canciones. ¿Y el baile? –preguntaron ellas. En eso empieza la música y el baile. ¡Que mejor que empezar con “El Galeón español”!. Jorge saca a bailar “Juanita sonrisa” mientras en la mesa la veterana me insta a bailar con ella ya que Claudito ya a esa altura estaba glúteo.
Nos posesionamos en la pista poniéndome frente a ella y ¡a gozar! Esperen, esperen ¿que le sucede a la profe? Para describirla digamos que tenía un estilo de baile único, daba unos saltos hacia atrás, sus brazos extendidos los giraba con mucha libertad, pero todo con menos ritmo que una gota. La verdad es que sus movimientos eran una mezcla de garrotera y perro con Distemper. Me miraba como diciendo ¿te gusta como bailo? Y yo solo sonreía por respeto como diciendo ¡lo estoy pasando chancho! Solo que por dentro me decía ¡Trágame tierra!.
Me llamaba la atención como la gente la miraba, incluso dejaba de bailar para verla ya que era un espectáculo, tétrico, pero espectáculo al fin al cabo. Resultó ser un baile mas eterno que esperanza de pobre, mientras tanto las risas se mezclaban con la música.
Fin de la música y tanto Claudio como yo abandonamos este lugar dejando atrás tal memorable baile, solo comparado con Ginger Rogers y Fred Aster.
Con unos traguitos en el cuerpo subí mi cerro Recreo para llegar a casa. Cuando estaba a medio camino, por una de las calles mas inclinadas aparece a lo lejos un perro que a medida que se iba acercando, iba dimensionado su real tamaño. Un Gran Danés negro que llegó hasta mi, se paró en dos patas quedando cara con cara y una voz que de lejos me decía- ¡quédate quieto que no te va a pasar nada! Y luego lo llamó por su nombre: Chico. Nombre que resultaba irónico y poco apropiado para el momento, considerando que para mi resultó ser del tamaño de un caballo.
Afortunadamente no pasó nada, solo se me quitó la curadera pero no el recuerdo de uno de los episodios más extraños que pude haber vivido en la bohemia porteña

jueves, 11 de septiembre de 2008

Santiago en 100 palabras 2008

He aquí los cuentos que envié este año.

Mi primer dia

Estoy un poco ansioso. Hoy es mi primer día a cargo de la recepción en una importante empresa de Santiago. Entra el Gerente General, quien es el primero en llegar. Se acerca y extiende su mano como queriéndome saludar. Seguramente le han hablado muy bien de mí, de lo profesional e importante que soy para la empresa. Respondo su saludo con un gran apretón de mano y la mejor de mis sonrisas, deseando con este gesto traspasar toda la felicidad y emoción del momento.
"¿que está haciendo?, ¡páseme los diarios!"- Plop!



Por si las moscas

Mis padres están planificando un viaje al Sur.
Escucho de mi padre "¿te parece $100.000 para alojamiento y $25.000 por si las moscas?". Y mi madre le contestaba -" bien pero a eso agrégale $20.000 de peaje y $4.000 por si las moscas". "Dejemos $80.000 para comer y $20.000 por si las moscas", le indicaba a mi madre.
"Seguramente deberemos comprar recuerdos", decía mi madre. "¿Que tal si gastamos $15.000 en regalos y dejamos $5.000 por si las moscas?" como sentenciando su opinión.
A mis cortos 7 años me pregunto ¿para que vamos a ir a un lugar donde hay tantas moscas?


Capitulo 1° Articulo 1°


Edificio Hendaya. Hora de almorzar y yo con mi marraqueta con queso en mano espero el ascensor. Afuera del edificio se detiene un Jaguar verde con asientos de cuero. Se baja un personaje que solo veo en TV. Se acerca y subimos. Observo su finísima ropa, quizás traída desde Milán. Corbata a tono con el color del traje a rayas , zapatos de charol y su pañuelo de encendido color en la solapa marca la diferencia. Solo su corbata debe costar el valor de mi traje pagado en cuotas. Pensar que todos nacemos libres e iguales en derechos y dignidad....





miércoles, 30 de julio de 2008

Una pequeña confusión


Año 1991, final de la copa Libertadores Colo-Colo - Olimpia. Todos parecíamos haber cambiado la roja por la blanca del cacique.Lugar de encuentro para ver el partido: una vieja shopperia de Quilpue cuyo nombre no recuerdo. A medida que avanzaba el partido, aumentabala sed de triunfo y las botellas de cervezas vacías que iban quedando sobre la mesa, eran mudos testigos de la emoción de haber visto la hazaña del equipo de Mirko Yosik.

Final del partido, eufóricos todavía, emprendíamos nuestro regreso acasa. De los tres, solo el chofer se encontraba en condiciones"aceptables de manejar".Los dos restantes, hay que decirlo, estábamos arriba de la pelota.

Entramos al auto, pusimos la música a volumen moderado para ir hablando del partido cuando a los pocos segundos, vemos en medio de la calle que un tipo empezó a gritar, movía sus brazos como queriendo tomar vuelo, se arrodillaba, se paraba, con su dedo señalaba nuestro auto a cuanto peaton se le cruzaba.

Sin duda que ese tipo se veía muy nervioso. Se tomaba la cabeza y hacía otras cuantas cosas que nos daba mucha risa. El comentario era, "Cacha ese compadre. Está mas arriba de la pelota que nosotros".

De esto ya había pasado no mas de un par de minutos cuando nuestro piloto nos dice una frase como sacada de la pelicula Apolo 13, "Houston we have atrouble" lo que traducido en chileno era "Muchachos, no puedo encender el auto porque la llave no hace contacto".

En eso llegaron, cuando no tenían que llegar, "Las autoridades".

Se acercan al histriónico peatón antes aludido y después de unos segundos, los pacos se acercan a nuestro auto y a punta de pistola nos hicieron bajar. Con el susto se me pasó la curadera y mientras nos invitaban a colocar las manos sobre el techo del auto y abrir nuestras piernas para el procedimiento habitual, le preguntaba a nuestro Piloto ¿que onda?. Me dice -"Mira a tu derecha, Nos equivocamos de Auto". Efectivamente, unos 5 autos más allá estaba nuestro bólido. Pero si era igualito al nuestro en marca y color !!. O sea, el tipo pensó que le estábamos robando el auto.

Vamos dando explicaciones. ¿Así que robando autos? nos preguntó elTeniente. Ya me veía con mi fotito de frente y perfil y la noticia en el diario la Cuarta. " Malandras pillados chanchito en auto robado" o La Tercera , "Se intensifica la labor policial en regiones dando como resultado la aprehensión de tres jóvenes delincuentes" o El Siglo "Carabineros detiene a tres jóvenes proletarios víctimas de la economía capitalista instaurada en Chile durante la dictadura Militar" o El Mercurio informando " Solo tres jóvenes presos: estamos perdiendo la batalla contra la delincuencia" o revista Vea "Entrevista exclusiva con la confesión del joven delincuente arrestado en Quilpue. En esta edición, de regalo, poster doble de con la foto del delincuente y de Chayanne"

Afortunadamente nuestro piloto saco el habla y explicó que todo se trató de un mal entendido.Que se equivocó de auto, que la chapa del auto abrió con su llave, además que en las noches todas los gatos son negros y bla, bla, bla.

Menos mal que después de una risa generalizada por parte de los pacos y de la vuelta de color en la cara del dueño del auto, éste no presentó cargos y pudimos irnos a nuestras casas, pero en micro, porque si manejábamos , ahí si nos metían en cana por curagüillas. Ademas que importaba si habiamos sido campeones de la Libertadores.

martes, 1 de abril de 2008

Santiago en 100 palabras

Concursé en "Santiago en 100 Palabras" . Para haber sido mi primera experiencia fue entretenido.
Acá les dejo los tres cuentos enviados.

"Despertar de los sentidos"
Miguel me invita a su "picá". Caminamos hasta llegar a el Portal de Plaza de Armas. Me muestra el lugar. En sus vitrinas hay sandwichs y platos preparados que haría llorar a cualquier Cardiologo. Entramos. Vamos al segundo piso. Subiendo me detengo. Mi olfato me lleva 30 años atras. El aroma me lleva al recuerdo de mis papas y las onces en Santiago. Imagino ese Lomito Palta en Molde .Con un cuarto quedaba satisfecho. Hoy el menú es distinto: Pizza con Tomate, palta, mayonesa, queso y arriba, un bistoco.Mal dia para empezar una dieta.

"Testigos"
Estación Alcántara. Voy de vuelta a casa. Subo al carro. Giro mi cabeza y una joven mujer llama mi atención Su belleza la hace ver elegante y distinguida. Su vestido ajustado no hace más que acentuar su hermosa figura. Su cabello rubio brillante contrasta con la oscuridad del túnel. No hay morbo, solo me provoca placer al verla.Ella se baja. Sigo mi rumbo. Tengo una extraña sensación de no haber podido compartir lo vivido. De pronto, casi por milagro, un conocido.Le pregunto: ¿La viste?, "estupenda" me responde. Ahora voy mas tranquilo, no exagero. Tuve un testigo

"Santiaguino por un dia"
Salida del Túnel "Lo Prado". La cordillera me indica que esta cerca Santiago. Me dirijo al Metro. No vengo seguido y movilizarme me parece una aventura. Introduzco mal el boleto y siento que la gente me mira con disgusto. Están apurados. Logro pasar, me subo al carro. Enseguida busco un rincón, el que será mi propio espacio entre tanta gente. Es verano. Mi sensación es que soy el único que transpira. Miro disimuladamente el cartel con las estaciones. Espero no pasarme. La idea es que no noten que no soy Santiaguino, pero hoy espero por un día tratar de serlo.