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lunes, 1 de junio de 2009

El Horcón de aquel entonces


Mientras escucho a los Jaivas, me acuerdo de los viajes que cuando éramos lolos hacíamos con los integrantes de mi grupo de música, “Contracorriente”.
Siempre tratábamos de arrancarnos un fin de semana a esa hermosa caleta donde la mezcla de artesanos y pescadores lo hacía un lugar único.
En ese tiempo teníamos tiempo y no teníamos dinero, así que solo el ingenio hacía posible cualquier aventura que nos permitiera permanecer los días necesarios para buscar experiencias que nos permitiera – según nosotros - componer música.
Yo era el único del grupo que en ese entonces trabajaba, razón por la que llegué al día siguiente al que lo hicieron mis compañeros. Yo los buscaba donde nos habíamos puesto de acuerdo juntarnos, que era el camping que había en ese lugar. Los busqué y no los encontré y como en ese entonces no había celulares la búsqueda se empezó a ser un poco tediosa en aquellos posibles lugares donde podrían estar. Ya cuando estaba por devolverme, desde una tremenda casa, siento que me llaman y ahí estaban los tortolitos, muy acomodados en el patio de una casa donde instalaron la carpa. Las anfitrionas eran dos niñas de nuestra edad que de pura buena onda los dejaron quedarse allí. Como siempre y como regla clásica, una era bastante más bonita que la otra. Cuando las vi me dije, ¡estos compadres encontraron pensión Soto, camping, comida y poto! Pero afortunadamente (o desafortunadamente) se trataba de niñas muy educaditas que no dejarían que las oscuras intenciones de estos veinteañeros pudiesen seducirlas. ¿Como poder pagar tanta hospitalidad? Solo lo podíamos hacerlo cantando. Y así lo hacíamos. Pero había ciertas restricciones. La invitación solo era por el sector del patio y no dentro de la casa. Con suerte nos prestaron la cocina para calentar la comida, pero para no molestarlas limpiábamos las ollas y los platos con arena para solo enjuagarlas con la poco agua que teníamos para ello. Otro problema era el baño donde debíamos realizarlo al igual que nuestros ancestros, cual hombre Cro-Magnon. La verdad que soy de los que sufre si no hay un buen baño, además agregar que no había nada para leer, haciendo de tu deber un saber. Cuando no tengo las comodidades, resulta que como que cierta parte de mi cuerpo toma decisiones por si solas no queriendo terminar el proceso digestivo y como es él que manda, no me queda otra que no comer.
Esto era solo un detalle dado que llegaba la noche y con ello el carrete. Había un concurso en la playa de gente que cantaba y nos inscribimos. Cantamos “Rasguña las piedras” de Sui Generis a pura guitarra. Salimos segundos ya que nos ganó un compadre que cantó un bolero más triste que la cresta. Pero bueno, así son las cosas …. Se contará que algún día que cantamos allí y no ganamos. La cosa era divertirnos así que una sacamos una de pisco y fuimos poniéndole Wendy. En eso, ya terminado el derroche cultural, se formó un grupo de gente en la playa rodeando una pequeña fogata, donde destacaba un compadre con guitarra que se sabía cuanta canción de Silvio Rodríguez le propusieran. Como nos vieron con guitarra, nos preguntaron si queríamos tocar algo, y como lo único que podíamos tocar era guitarra, cantamos una canción nuestra llamada “Hoy la Juventud”, la cual habla de una perspectiva de la juventud bastante idealista como lo dijo el Silvio, pero que resulta muy ad-doc para lo que ocurrió hace poco con la revolución Pingüina. O sea, que nos adelantamos 20 años a lo que iba a suceder después. Cuando nos íbamos y después de varios tragos en nuestro cuerpo, le preguntamos el nombre a Silvio y nos dijo que Álvaro Godoy. Y nos fuimos. El trayecto se hacía un poco largo ya que costaba caminar en línea recta pero igual llegamos a nuestra Suite donde doblados como churros procedimos a dormir, tratando de olvidar la música que se escuchaba desde la disco Gloria que se encontraba a pocos metros de allí.
El nombre Alvaro Godoy me sonaba como conocido, de hecho al otro día les comenté a los chiquillos si no les resultaba familiar, ¡Claro, si es el director de la revista Bicicleta!- me respondía Jorge- la misma revista que contenía cancioneros que yo me conseguía para aprender a tocar guitarra. Para mi pasaba a ser un especie de Gurú. Esa revista era claramente una revista de oposición como la Análisis de ese tiempo, pero mas cultural. ¡y no haberlo aprovechado mas! Bueno hasta el día de hoy puede estar Obama al lado nuestro y a Jorge le va a dar lo mismo.
Al otro día nos encontramos con unos compañeros de Colegio que estaban acampando en la mítica Cau-Cau. Levantamos carpa, literalmente hablando y nos trasladamos hasta allá. La caminata resultaba ser un poco lenta ya que había que subir un pequeño cerro para luego bajar hasta la playa.
Nuestros amigos se encontraban casi al final de la playa, cerca del Bosque. Nos instalamos y disfrutamos de la playa todo el día esperando que llegara la noche. Según se dice esta fue una de las primeras playas nudistas que existieron en Chile. Resulta que ya avanzada la tarde y cuando había poca gente en la playa, un muchacho como nosotros se sacó el traje de baño con una naturalidad digna de admiración y se lanzó al mar. Después de unos minutos, salio del agua con la evidencia clara que la corriente de Humbolt cruzaba por nuestro océano. Es que el agua helada causa más de algún estrago, incluso a mi compadre Mutombo, aquel negrito cuya foto en Internet ha dejado a más de alguno dando explicaciones a sus parejas de que eso no es normal. Ahora entendía del porque esperó a que se fueran las féminas de la playa. Se vistió con la misma naturalidad, agarró su toalla y se fue con rumbo desconocido.
Bien aprovisionados llegó la noche aun cuando llegaron unos vecinos. Eran dos chiquillas más un varón, todos estudiantes de Derecho. Encendimos la fogata, y la guitarra nos hacía de alguna manera convertir ese lugar en una atmosfera mágica que permitía a medida que avanzaba la noche conocer mas a nuestros nuevos amigos y que pasaban a ser hermanos, más aun cuando empezaron a salir las cannabis sativas. En eso, a los primeros acordes de la primera canción, paf!!, Se corta una cuerda de la guitarra. No importa, salud por eso- se escuchó- golpeando nuestros vasos plásticos. Esto por supuesto acompañado por su respectivo OMA, señal inequívoca del traspaso del papelillo con su respectiva pinza. Mientras arreglábamos el mundo se escuchó un ruido ya familiar, paf!! Otra cuerda que se cortaba. No importa, seguimos tomando. Casi al instante paf ¡! Otra cuerda menos. Esto ya parecía sacado de una cámara indiscreta. Bueno, el problema no era que nos estábamos quedando sin cuerdas sino que se nos estaba acabando el copete y era imposible ir a comprar dada la oscuridad donde nos encontrábamos. Cuando ya nos estábamos resignando a la zona seca aparecieron dos tipos con una niña, todos vestidos de blanco quienes al vernos nos preguntaron si podían participar en la fogata con nosotros mostrándonos entre sus manos una botella de Control Sour. Vista la necesidad de seguir bebiendo, dijimos al unísono ¡por supuesto! El de la botella nos la entregó diciéndonos que irían a avisar a sus amigos que estarían con nosotros y volverían. Pasaron como veinte minutos y nosotros no queríamos abrir la botella sin que estuvieran presentes aquellos a quienes le debíamos tamaño gesto de bondad. Tomemos un poquito, total ya van a llegar- dijo un contertulio, lo que fue aceptado por toda la tribu quedando la mitad de la botella. Una hora después, preocupados porque que aun no llegaban, decidimos tomarnos el resto, no sino antes brindar por ellos, como que con eso nos quedábamos con la conciencia tranquila. Finalmente nunca llegaron.
A medida que avanzaba la noche, la mezcla causaba estrago en el futuro abogado, quien llamaba a Waldo y Guajardo, de rodillas en la arena como pidiendo perdón por lo hecho. No faltó esa amiga fiel que lo acompañó en ese momento, mientras la otra se mataba de la risa de lo que estaba viendo, clara muestra de cual hacía el papel de señora y cual hacía el papel de su amante. Cuando me acosté en la arena mirando el cielo y vi las estrellas de color verde, me dije- es tiempo de dormir. Así que esa fue mi actuación por ese día. Al otro día tenía a todo el Consejo de Todas las Tierras con Aucán Huilcamán en mi cabeza, pero nada que un mariscal no pudiese remediar y componer nuestros cuerpos.
Esa fue una muy buena experiencia que me deja claro que aunque no sea creyente, deja abierta la posibilidad de creer en un ser superior ya que fuimos testigos de la aparición de tres Ángeles con esa botella, como enviados por Tatita ante nuestras suplicas.
Como lo dije anteriormente, en ese tiempo no teníamos dinero y si tiempo, hoy no tenemos dinero ni tiempo pero tratamos de seguir con nuestra música.
Hace mucho tiempo que no voy para esos lados, pero según tengo entendido por quienes han ido para allá, este balneario ya pasó a ser parte del sector ABC1 quienes con sus condominios y departamentos de fin de semana han quitado mucho de ese encanto especial del Horcón de ese entonces y del que fuimos sus testigos privilegiados.

Historias XXX


Favor se pide la mayor tolerancia, discreción y madurez para leer esta cochinada.

Fue un día viernes de fin de mes y después de tratarlo tantas veces, por fin nos pudimos juntar aquellos amigos de infancia, los mismos que luego nos hemos visto crecer y madurar hasta ser lo hoy somos.
Un restaurante en Valparaíso sería el escenario perfecto para juntarnos, reírnos y recordar por enésima vez nuestras anécdotas. Y así fue, riéndonos de las cosas que hacíamos cuando eras niños, nuestros juegos infantiles hasta que después de algún Ron empezaron a salir sabrosas historias de nuestra iniciación hacia la adultez.
Hugo siempre era el más osado de nosotros y como tal empezó a contar sus experiencias.
Nos contó que cierta vez estaba con su polola solo en casa de sus papás. Eran como las 3 de la tarde y las hormonas empezaron a dar rienda suelta a toda esa explosión de energía dispuesta a ser liberada. Ella se encontraba sentada en el sillón y él de rodillas, en un encuentro que el llamó “ Bigote con Bigote” que no requiere mayor explicación. En eso se abre la puerta y para su sorpresa entra su hermano menor Rubén. ¿Que podía hacer?- nos preguntaba- solo atiné a levantar mi mano y saludarlo - una estupidez por cierto- que reconocía mientras nuestras carcajadas nacían instantáneamente. Mal momento para descubrir que a su hermanito ya le habían entregado las llaves de la casa. Allí partió Hugo, cual pingüino con el pantalón a medio subir a explicarle a Rubén que lo que había visto era normal, que la abejita y las flores y todas esas tonteras que se le puede explicar a un niño de 12 años, pero con la idea fija que éste no le contara a sus papás. Hugo, sabiendo que todo hombre tiene su precio, tuvo que recurrir al pago de 2 lucas de su mesada , logrando el tan anhelado silencio hasta estos dias.
Salud ¡! Se escuchó.

Antes de poner el vaso en la mesa, Eduardo nos empezó a contar su historia. Tenía como 16 años y ya se había mudado a otra ciudad ya que su papá, al ser marino, era trasladado de un lugar a otro. Era su segundo pololeo. Según él, creía haber encontrado a la mujer de sus sueños. Delgada, pelo castaño claro largo, liso, piernas largas y delgadas, cintura propia de su edad y unos ojos negros que lo conquistaron ápidamente. Ese era Eduardo, siempre enamoradizo, porque mientras la describía se notaba la emoción de un viejo amor.
Llevaba como un año pololeando con Maite y sintió la necesidad de cumplir unos de sus sueños como era el compartir la ducha con su polola. Quizás esas escenas vistas solo en películas le llamaron la atención de manera especial, por ello es que un día, estando solos en casa de sus papás, se dieron todas las condiciones necesarias para realizar su fantasía. Cuando estaban en la etapa del jaboneo, Eduardo, atento a cualquier ruido extraño, sintió alguien corriendo dentro de la casa. En eso, antes de poder salir a ver que sucedía, su hermano Raúl , pantalones a medio bajar, llegó hasta el único baño de la casa, ocupado en esos instantes por los tortolitos, con la clara intención de desocupar rápidamente sus intestinos. Un sonido característico así lo confirmaba ¿Eres tu Raúl? – la pregunta idiota de igor- Si hermano, lo siento pero no me pude aguantar- le respondía con voz un poco mas repuesta. Mientras el olor ambiental no era precisamente incienso.
A esa altura su polola se encontraba bajo el agua de la ducha , de rodillas, una para que no se vieran a través de las cortinas y de pasadita pegándose una rezadita para que no la descubrieran. Tirada de cadena de igor y un Chao Eduardo y nos vemos.
El sueño de Eduardo hecho trizas, su pololeo también. Salud por eso ¡!

Luego siguió mi historia. Un día con mi compadre Ricardo decidimos tomarnos unos copetitos en el Moulin Rouge, ubicada en esa calle pecaminosa de Salvador Donoso. Este era un night club, donde las chiquillas acaloradas se sacaban la ropita. Ahí estábamos tomándonos el primer copete y fumándonos el cigarro correspondiente viendo como una linda dama bailaba una rápida melodía. Esa primera y eterna canción que siempre está demás, ya que todos esperamos el segundo tema donde se sacan la ropa.
Bueno, empezó el segundo tema y nosotros en los primeros asientos cerca del escenario teníamos una vista privilegiada. En eso esta niña se me acerca y yo le voy a tomar la cintura cuando olvidé que tenía el cigarro encendido y le quemé una pechuga. La mujer empezó a gritar y a pegarme y yo tratando de pedir disculpas mientras me cubría la cabeza de cuanto aletazo llegaba en mi extremidad. Después de eso nos invitaron amablemente a abandonar el lugar. Debo confesar que desde ese momento es que me declaro senofóbico, es decir, le tengo terror a las pechugas.

Faltaba la historia de Juanito. Siempre esperábamos sus historias ya que si bien siempre le pasaban cosas raras y era muy entretenido escuchar a mi compadre.
Y así fue. Su historia comienza en Valparaíso. Después de una cena de fin de año con sus compañeros de trabajo, el jefe tuvo la genial idea de ir a su segunda casa “El 1439”. ¿Que era eso? Un prostíbulo ubicado en Salvador Donoso donde el jefe tenía su “pololita”. Junto con sus cuatro compañeros subieron a ver que pasaba y donde se escuchaba la música sensación de ese momento: “La Lambada”.A Juanito le llamó la atención de ver el saludo del jefe con la polola. Un efusivo abrazo y correspondiente beso, de esos de película. Juanito, fiel a su estilo, empezó a pelar a la polola del jefe. Que era veterana de mil batallas, pelo rubio teñido, ojos de contacto claros y una operación a las pechugas.
O sea, en rigor lo único natural era un hijo que había tenido por allí.
El copete ponía medio idiota al jefe, quien después de pedir una linterna con cuatro pilas (un pisco con cuatro bebidas), le llamó y solo le dijo – Paga. ¡Y tuve que pagarlas! nos contaba Juanito, quien debido a esa determinación se quedó sin plata. En eso dice que como había poca luz, se le acercó una de estas niñas a ofrecerle sus servicios. Según nos contaba, no se veía mal, a eso súmenle unos traguitos en el cuerpo, para él estaba en presencia de la Marlen Olivarí. Pero como no tenía plata, le pidió a otro compañero que le prestara. Y cerraron el acuerdo y a lo hecho pecho!.Le llamó la atención que las piezas estaban en otro piso. Allí llegaron.
Juanito se sacó la ropa menos los calcetines. Siempre nos decía que de no estar seguro de donde uno estaba, lo mejor era dejárselos puestos en caso de arrancar. Muy sabio él ¡!
Después de tirarse en la cama esperando a su compañera, llegó ella y aun sin desvestirse y le hizo la primera pregunta de rigor ¿quieres que apague la luz? Juanito le dijo que no. Su respuesta le costo muy caro ya que el espectáculo visto después de su negativa resultaba dantesco. La cintura de avispa no era otra cosa que una faja que era muy bien disimulada por su vestido. Juanito siguió viendo con horror como una gran cicatriz le cruzaba su abdomen. Juanito- casi llorando de pena y nosotros de la risa- siguió contando como la ley de gravedad se había ensañado con ella. Moraleja: “Si a la primera incursión te preguntan si quieres apagar la luz, hazlo inmediatamente, pues ya sabes que lo que te viene por delante”.
Su segunda pregunta ¿lo quieres con a sin condón? Juanito, haciendo caso a la sugerencia de sus compañeros, se puso el globo correspondiente. Ya estando en plena faena, su tercera pregunta ¿por que no me dices algo cochino?. Ahí Juanito dice que quedó medio descolocado. ¿Qué le podía decir? ¿Como llamarle a su vagina? “Conejita”, “Cosita” (yo lo entendía ya que uno se pone como tierno) o un "picaron con chasquillita”. Le dijo que mejor se olvidaran de eso.
Y como toda faena duró lo que dura dura.
Cuando terminó se dio cuenta que el preservativo estaba roto. Pregunta de rigor para saber si la dama se cuidaba, pero no precisamente por si quedaría embarazada. Se quedó tranquilo ya que acordándose lo que le tocó presenciar, era difícil que tuviese muchos clientes.
Ya a esa altura, nos amarrábamos la guata de tanto reírnos. Pero como siempre le pasan cosas raras a mi compadre, esta no fue la excepción.
Juanito prosiguió su historia contándonos que cerca de dos semanas después de esto, apareció un grano por donde hacemos pipí. Como todos los achaques vienen juntos, se agarró una faringitis que lo llevó al otorrino.
Aprovechando la consulta y urgido por lo que podía haber pasado, le consultó al doctor si podía hacerse un test del SIDA. EL doctor lo miró como diciendo !Será Weon¡ ¿ que tiene que ver un Otorrinolaringólogo con el SIDA? Lo primero que le preguntó era si era homosexual . Le hizo una serie de preguntas científicas , no de esas típicas como si se le chorreaba el helado, si se le quemaba el arroz, se le apagaba el piloto, se reía en la fila o si le gustaría morir quemado, o sea, por el hollín y cosas como esas. Finalmente lo mandó a hacer el examen. Juanito nos contaba que cuando ocurrió esto, comienzos de los 90's, hace poco tiempo había salido a la luz el caso de Rock Hudson y que el tema de su contagio era algo que en ese entonces no se tenía la certeza de cómo se propagaba.
Se tomo las muestras de sangre muy temprano en la mañana y ya estando en su casa, a eso del mediodía, lo llaman por teléfono del laboratorio. ! Mierda, Hasta aquí sería todo! . Seguramente me encontraron algo!!, pensó Juanito.
Mi compadre dice que en el trayecto de su pieza al living donde estaba el teléfono, se pasó cualquier película, incluso recordó toda su vida. Afortunadamente la llamada era solo para saber su edad. Uff !! Tremendo alivio. Los exámenes arrojaron que Juanito no tenía nada y siguió dando rienda suelta a su vida, pero recordando siempre que no hay que entregarse a la
primera así no más.
Su historia sacó aplausos y yo llegando a la casa, también.

Bitacora de un viaje


Con mi señora partiríamos a lo que sería un viaje fascinante a Brasil. Las expectativas eran altas y todo estaba preparado para que así fuese.
Una semana en Buzios, a principios de Marzo. Arreglamos maletas y a volar. Dos maletas grandes con ropa para tres meses.
Dia 1
Nos tuvimos que quedar en Santiago ya que había que estar en el Aeropuerto a las 6:30 AM. Me sentí como el día antes de entrar a clases en el colegio y con la ansiedad dormí muy poco. La ducha de rigor, vestirnos rápidos y tomar el taxi que nos llevaría a nuestro terminal Aéreo.
Una vez allí nos presentamos para el chequeo correspondiente. Cuando pasamos por Policía Internacional, ya veía que podría tener problemas, solo porque tengo una suerte de aquellas, pero afortunadamente pasamos sin problemas.
Teníamos que esperar una hora antes de nuestro embarque. Como buena mujer, mi señora partió al duty free a ver las cosas que no íbamos a comprar. Porque ella podría tener mucho sueño, pero para vitrinear no hay excusa.
Hasta que nos tocó abordar el fatídico vuelo 985 de LAN que nos llevaría destino a Río de Janeiro, previa escala en Sao Paulo. Mi primer vuelo, más nervioso que primer polvo, sentado esperando partir luego. Yo me imaginaba que alguien pasaría por los asientos y debíamos mostrar el boleto. Para que vean lo pueblerino. Afortunadamente mi señora ya había viajado y se manejaba mejor que yo.
Empezó el vuelo y empezaban a transpirar mis manos, viendo solo de reojo por las ventanillas la cordillera y otros lugares que una pantalla nos iba indicando donde nos encontrábamos volando.
Primera parada Sao Paulo. Una hora de espera para recarga de combustible y bajada de pasajeros, por lo que deberíamos quedarnos en el avión. Por la ventanilla miré como un operador del aeropuerto estaba realizando la carga de combustible y me llamó la atención su sonrisa que parecía eterna. Seguro que estábamos en otro país.
Nuevo despegue, otra vez esa sensación de vacío y vuelo a Río. El aterrizaje en Santos fue bastante suave, todo lo contrario con lo que acontecía ahora. El piloto se pegó un aterrizaje de aquellos. A lo mejor no fue ni tanto pero con lo asustado que estaba me pareció que faltó poco para aparecer en “Catastrofes Aereas” Del National Geografics. Mientras recorría la loza, miraba por las ventanillas que el Aeropuerto parecía ser “El mas grande do mundo”, si lo comparábamos con el nuestro.
Llegamos, nos bajamos del avión y apenas salimos del avión sentí el aire caliente del exterior, que me hizo pensar. ¿Que mierda voy a ser con tanto calor? Nosotros seguíamos al resto. Llegamos a la aduana y una negrita con el uniforme de LAN (como que te daba la tranquilidad que era una de los nuestros) nos hacía pasar a las ventanillas donde debíamos entregar los papeles respectivos para que nos dejaran pasar. Todos los empleados de la aduana fueron muy amables, igualitos que los nuestros. Estábamos en otro país.
Ya eran las 15:00 horas .Salimos del Aeropuerto y unos negritos mostraban carteles con nombres y uno de ellos tenía el mío. Mas con señas que palabras nos hizo ascender a un mini bus. Éramos puros Chilenos rumbo a Buzios, donde tendríamos un viaje de aproximadamente 2 horas hasta llegar a destino. Afortunadamente el bus contaba con Aire acondicionado ya que sino estaría mas transpirado que Bototo de pascuense.
Cruzamos Río, donde se veía otro mundo: Favelas, autopistas con vías elevadas de verdad, gran cantidad de autos sin tanta aglomeración.
Ya lo visto se hacia fascinante!!
Cuando llevábamos cerca de una hora y media de viaje, encontramos un pequeño mall en medio de la carretera. El chofer (negrito por cierto) estaciona el bus, detiene el motor, nos mira y nos dice “devem baixar do ónibus a descansar e beber algo já que estamos a metade de caminho”( supongo que fue eso lo que nos dijo) y se bajó. Nosotros, los que íbamos en el bus, nos miramos como queriendo decir ¿que quiso decir? Al ver que nadie bajó, subió al bus y ya con un color vinotinto de lo puro enojado nos repitió lo mismo. Vista la insistencia y entendiendo que eso era lo que quería finalmente bajamos. Un mall chiquito pero muy calido. Con tanto calor la sed asediaba y nada mejor que comprar unas bebidas en lata. Cuando estábamos pagando, no tuvimos problemas porque los números los veíamos en la registradora , sin embargo una negrita muy sonriente que estaba al lado de donde estábamos nos dijo “eu tata du ta ta du maish fota du caipirinha” o sea no entendimos ni jota. Nosotros respondimos ¡Eh! O sea, ni un si ni un no, lo que traducido en chileno sería un So o un Ni pero con nuestra mejor sonrisa. Ahí supo ella que no entendimos nada ya que se rió como pensando lo mismo que nosotros - no entienden nada - e introdujo nuestras latas en una bolsa plástica. Ahí si que nos dimos cuenta que estábamos en otro país.
Después de dejar a cada uno de los pasajeros del bus en sus respectivos lugares de alojamiento y cerca de las 6 PM nos tocó por fin nuestro turno. Una posada muy calida que ya habíamos visto en Internet. Llegamos a la recepción y nos atendió su dueña. Una señora súper simpática que hablaba perfecto portuñol por lo que se hacía mucho más fácil nuestra comunicación. Nos instalamos en nuestra habitación a descansar. Una ducha reponedora y a comer. Decidimos darnos una vueltecita cerca del centro que se encontraba a veinte minutos caminando. Solo una paseo para estirar las piernas y hacer tuto temprano para empezar bien el día siguiente. Se me ocurrió encender la TV. No había cable y solo se veían ciertos canales de señal abierta. Haciendo zapping me encontré con el Chavo del 8 pero en portugués. Resultaba cómico escuchar a sus personajes con otras voces e idioma. Con tantos años viendo lo mismos capítulos, sabíamos de qué se trataba como para seguirla. De hecho vimos el episodio donde le echan la culpa de unos robos al Chavo y donde el se va de la vecindad y vuelve hasta que el Sr. Hurtado se arrepiente. Un clásico.

En los comerciales daban avisos de que la población debía tener cuidado con el Dengue, que era transmitido por un Zancudinho parecido al nuestro pero un poco más pequeño. La verdad que al apagar la luz quedé pensando en eso. Como a las 3 de la mañana me despertó el zumbido de uno de ellos que amenazaba con picar. Yo me levanté y empezó una lucha titánica contra este intruso. Me imagino que debe haber sido muy poco estético el verme a poto pelao, diario en mano, dando saltos de un lugar a otro tratando de pillar y dar muerte a ese miserable insecto. Le di muerte lo que indica que su nivel de inteligencia no era superior al mío, pero si dejó en mi tres marcas de su picada que lo tuve mucho tiempo. Solución: Comprar repelente para colocarse antes de dormir.

Dia 2.

Dentro del paquete estaba el llevarnos a conocer la península y sus 23 playas. El guía turístico era un argentino que trabajaba para la agencia de viajes de Chile y era nuestro nexo para otros viajes que haríamos durante nuestra permanencia.
El viaje duró harto poco, cerca de una hora donde tuvimos la ocasión de conocer la historia de este lugar. Este lugar se hizo conocido mundialmente por Brigitte Bardot quien cuando era famosa, en la década del 60, tenía un novio Brasileño y se quedó viviendo un tiempo en esta ciudad, lo que atrajo a muchos turistas hasta el día de hoy. Si recorres su costanera te encontrarás con una estatua de bronce de tamaño natural, donde ella esta sentada sobre su maleta mirando el mar que la cautivó. Otra de las cosas que me llamó la atención fue la casa del dueño de la Bayer de Alemania, que no es precisamente un DFL 2, tasada en cerca de dos millones de los verdes.
Como quedamos desocupados temprano, decidimos ir a recorrer Buzios a pie. Fuimos bordeando la costanera y conociendo cada una de sus playas. Algunas de ellas tenían poca arena por lo que cuando subía la marea, quedaban sumergidas. Si querías ir de una playa a otra, tenias la posibilidad de tomar taxi acuático, que era una pequeña lancha que te trasladaba por unos pocos reales.
Llegamos a una playa que parecía hecha para nosotros. Después de tanto caminar un de descanso nos hacía muy bien. Para poder estar allí había que hacer uso de reposeras, previo consumo como una cervecita o algo para picar. Ahí me tomé la primera Brahma. Mi señora y yo descansando en un lugar paradisiaco, ella leyendo “El Codigo Da Vinci” al igual que al menos ocho personas más estaban leyendo el mismo libro. Unos en Ingles, otros en portugués y en español. No quedaba duda que era un Best Seller. Yo mirando cuanta garota podía echarle el ojo, arriesgando mi integridad física en caso de ser sorprendido.
De pronto mi señora me indica que vea algo para nosotros fuera de lo común. Una chica, negrita, pero con un trasero enorme con un diminuto hilo dental que tapaba lo básico. Feita eso si. Para resumir, un gran zapallo con una cabeza y extremidades cortas.
Después de unos chapuzones y toma de sol de rigor, emprendidos viaje de vuelta. Caminamos un buen trecho, hasta que llegamos a la pozada. Ahí nos esperaba el sauna. Entramos y no aguantamos ni dos minutos ya que ahí nos dimos cuenta que la caminata nos produjo una quemazón de aquellas y que solo la piscina con agua helada nos ayudaba a “apagar” lo encendido de nuestra piel.
Nos acostamos temprano previa compra de una loción para nuestra piel. Si nosotros nos quejamos de la violencia en nuestros noticieros, para que decir allá. Mostraron la ocupación de una Favela, donde el camarógrafo y el reportero mostraban como a punta de pistolas y escopetas iban entrando a esa población. Uno siempre ve en las películas un ¡Arriba las manos! Sin embargo aquí primero se disparaba y luego se preguntaba. Mientras tanto me seguía echando loción para la quemazón y repelente de mosquito para no tener el show de la noche anterior. Un paseo por el centro de Buzios, unas pizzas y a hacer tuto.

Dia 3

Tomamos un Tour por el día que nos llevaría a un pueblo relativamente cerca de Buzios llamado “Cabo do Forte” donde debíamos tomar un velero que nos llevaría a una playa escondida entre unos cerros. Durante el viaje, donde predominaban argentinos y chilenos, nos ofrecían cuanta caipirinha podíamos tomar, sin embargo dado el vaivén constante de la embarcación, no era necesario tomar para llegar mareado a la playa. A medida que nos acercábamos a la playa veíamos como el agua cambiaba a colores que no estamos acostumbrados en Chile. Hasta que llegamos a la playa ubicado en “Arrial do Cabo” y que solo era posible acceder mar.
La playa era muy pequeña pero resultaba ser lo más parecido a lo que uno ve en imágenes del Caribe por TV. Arena blanca que llegaba a molestar los ojos con su resplandor. Su textura era como harina. No resultaba raro que la gente se la llevara dentro de sus botellas de agua, como prueba de que cualquier descripción estaba lejos de la realidad. El agua transparente y tibia permitía ver los peces a larga distancia. Ya no tenia que preocuparme del agua fría de nuestro Océano Pacifico y sentir nuevamente esa sensación que produce el contacto del agua en nuestros testículos, que además de dejarnos con un dolor como si te los estuvieran apretando, termina con dejarnos hablando agudo.
En fin, era estar en el paraíso durante dos horas y digo dos horas porque apenas se cumplió el tiempo, devuelta al pueblo.
Fuimos a comer a un tenedor Libre. El restaurante era como los de Con-Con. El problema era la variedad de platos, que para mi resultaba ser un problema ya que al ser exóticos, sola su apariencia me resultaba un poco complicada para comer. Al final terminé comiendo arroz con huevo y un bistoco. Pensaba que si alguien pusiera el nombre de la comida, facilitaría mi elección.
En la tarde fuimos a la playa. Grande, limpia, hermosa. Extrañé eso si el vendedor de pan de huevo y el salvavidas tocando el pito con el cabro chico al hombro.
Cuando volvíamos nos llevaron a la “calle de los bikinis”. Adivinen que vendían ¡! Era una calle de una cuadra de largo donde podías encontrar todo tipo de bikinis y trajes de baño.
Lamentablemente no encontré una zunga para mi. Es que además me resulta incomodo que me digan narigón y menos en Brasil, ya que me podían confundir con negro.
De vuelta, más cansado que caballo de feria, llegamos muy tarde a si que a dormir.

Dia 4
Decidimos recorrer otras playas. A medida que caminábamos se nos acercaba alguien que en portugués nos ofrecía algo de tomar o comer. El solo decir no gracias, nos decía con su acento inconfundible ¡eh, Shilenos! ¿de donde sos? Como para entrar en confianza. ¡Que manera de ver Argentinos “trabajando”! Llegamos a un negocio ubicado cerca de la playa donde nos atendió un cincuentón argentino, medio amanerado, dueño del local. Luego de las preguntas de rigor, nosotros veíamos como a las 4 de la tarde este compadre ya estaba medio entonado. Nos decía – Chile, Chile. ! Que recuerdos ¡ ¿ Vos no sabés la calidad de Mariscos que tenés?. Ahí nos contó que su papá era un famoso coreógrafo Argentino que participaba en el Bim Bam Bum, Ever Lobato y su mamá la vedette Nélida Lobato, muy famosa por esos años. Nos contaba como eran tratados, ya que por ser estrellas del espectáculo por esos años, eran tratados como reyes y mantenía vivo el recuerdo de cosas que allí comió. ¿tu creés que estos negros tienen idea del sabor de unos Locos Mayo?- nos decía.
Mejor nos fuimos ya que si seguíamos se nos podía poner a llorar.
En la noche fuimos a comer a orillas del mar. Mi señora pidió unos camarones, yo un sándwich. Cuando llegaron los camarones, venían con piel. El trabajito el tener que pelarlos!! Además los ojos de los camarones le decían a mi señora ¡por favor no me comas ¡El sabor de los bichos no era el mismo que en Chile. ¡Cuanta razón tenía el mariconsito!
Un fiasco. Al final mi señora terminó comiendo de mi pancito.






Dia 5

Este dia nos traía consigo un viaje a Rio de Janeiro. Partimos temprano en la mañana. Un viaje de 2 horas nos llevarían a esta gran ciudad.
Ahora con mas calma, podría observar el gran puente Rio-Niterói de 13 Km de largo, que une la bahía de Guanabara donde se encuentra Rio de Janeiro. Y yo acostumbrado a cruzar el puente Mercado de Viña……
La verdad es que impresiona que todo es grande en Brasil. Al salir del puente estaban unos astilleros donde estaban fabricando un superpetrolero. Su tamaño era impresionante.
Una vez que llegamos a la ciudad nos dirigimos al Corcovado. Su pendiente era bastante inclinada. En los árboles podíamos ver monos saltando por entre las ramas. Ya parecía mágico ese lugar.
Llegamos a la cumbre subiendo unas escaleras y justo había una nube que impedía ver al Cristo. 38 mts de alto y solo se podían ver sus pies…..
El tiempo estaba amenazante, y la nube que nos cubría era de lluvia, sin embargo ahí estábamos los turistas esperando que pasara la nube y tener la oportunidad de sacar fotos de Cristo Redentor. Finalmente después de esperar un buen rato la nube pasó dando paso a una estatua imponente. Lo que uno veía en la TV estaba frente a nosotros. La vista de Rio de Janeiro era simplemente espectacular ya que desde sus miradores se podía apreciar una parte importante de la ciudad.
Mientras conversábamos vimos que se nos acercó un tipo y nos digo ¿Son Chilenos? Si, claro le respondimos. Yo tambien – nos dijo emocionado. Yo creo que falto poco para que gritara un Ceachei para sentirse mas cerca de Chile. Soy de Talca – nos decía – mientras nos trataba de buscar conversación como queriendo hablar “chileno” con alguien. Me llevó al mirador y me mostró la bahía y me dice – yo vine en ese crucero. El crucero que nos mostraba era “El” crucero. Pobre cabro, debe haber pasado mucha hambre y sed. Y uno disfrutando 7 dias y pagando el viaje durante todo el año a la agencia de turismo. Envidia sana….
Siguiendo el Tour nos llevaron al estadio Maracaná. Para quienes nos gusta el futbol, era estar en una catedral de este deporte rey. Desde que uno llega, con las huellas de los pies de los más grandes jugadores de Brasil en su entrada y de los extranjeros exitosos que han pisado esos pastos, incluido Elías Figueroa por cierto.
El tour por el estadio incluía la visita al salón de la fama, donde estaban las fotos de los equipos campeones del Mundo de Brasil. Fotos de Zico, campeón de America con el Flamengo, Garrincha, Pelé y cuanto astro que estos tipos tienen por montones.
Considerando que el estadio se construyó en 1950 se encontraba en muy buenas condiciones. De hecho fuimos a sus camarines y contaba con todas las comodidades que se podía regalar a sus astros. En algunos camarines no había ducha sino jacuzzis.
Después hicimos el mismo recorrido que hacen los jugadores cuando van rumbo a la cancha. Después de bajar unas escaleras, nos encontramos en un túnel donde un ruido similar a la que hace mucha gente gritando se hacía mas intenso a medida que nos acercábamos al final del túnel y comienzo de las escaleras que nos llevarían a la cancha. Eran unos parlantes cuyo efecto era que los visitantes sintieran la misma sensación que a los jugadores les produce la ovación cuando su selección entra a la cancha. Una vez en la cancha, el silencio y el estadio vacío producía un efecto contrario a lo experimentado solo segundos antes. El sector habilitado para los turistas era la borde la cancha. Nunca he visto una cancha como esa. Era una verdadera alfombra. Uno miraba y me preguntaba ¿Cómo podía albergar 100.000 personas? Incluso antes se decía que tenía una capacidad de 150.000 pero después de una remodelación quedó en lo que es hoy.
Nos llamó la atención que en la zona delimitada para nosotros había un negro con la 10 en la espalda que hacía dominio de la pelota de Futbol. Unos cuantos golpes en su pie, (este si era un patas negras), luego tomó una pelota de volleyball y lo mismo, luego una de tenis, luego de la ping pong, luego de una de golf, para terminar con un grano de choclo. Espectacular ¡!
Le preguntamos al guía si había sido jugador profesional y nos respondió que no, ya que era bueno para la pelota pero no para el futbol.
Luego nos dirigimos a la tribuna presidencial. Para llegar allí había que tomar ascensor. Subimos como 6 pisos y desde allí la visión de la cancha se veía increíble. Me llamó la atención de unas butacas que se veían distintas a las otras. La razón era que esas butacas eran las originales y se entregaron de por vida a quienes ayudaron a construir el estadio, pasando de generación en generación hasta el día de hoy. El costo de venta de esos lugares era muy alto.
El Guía, un argentino, me preguntó al verme tan futbolizado de que equipo era hincha yo le respondí con orgullo que Everton ¿que es Everton? Me preguntó y traté de explicárselo. No importa, ya seremos campeones del mundo y nos haremos conocidos por todo el Mundo….

Nos fuimos del Maracaná y llegamos al Sambódromo que estaba cerca del estadio. Para poder describirlo, tendría que mencionar que es una calle como de tres cuadras (o así me pareció) con galerías a los lados., muy lejos de la majestuosidad de cuando desfilan las escuelas de Samba. Mejor nos fuimos a comer.
Tenedor libre nuevamente y parecía que había sido escuchado ya que los platos estaban identificados con su nombre. El problema era que estaban en portugués.
Había platos que seguramente nunca más veré pero como nos quedaba el tour de la tarde más la vuelta, me cuidé para que no comer más de lo debido.
El guía nos daba la instrucción de no alejarnos del restaurante ya que era común por ese sector los asaltos a turistas, donde te dejaban solo en ropa interior. Esperamos que almorzaran todos, y yo acordándome de los postres que había dejado de comer y que seguramente al otro día me estaría arrepintiendo.
De ahí partimos a Ipanema. Una playa larguísima. En ella se encontraban una serie de edificios y hoteles muy elegantes. Una vez mas nos decían que no podíamos alejar mas de 25 metros de la Van que nos trasladaba. El día estaba amenazante por lo que la lluvia se podía dejar caer en cualquier momento. Por ello es que atrás quedaba la ilusión de ver, por mi parte, unas garotas tipo Chica de Ipanema y por el lado de mi señora esos negros cochinos falta de alimentación que deambulan por esas playas jugando Futbol playero.
Luego de esta pincelada de día playero, nos llevaron a un mall de Río de Janeiro. Para variar era enorme y teníamos una hora para recorrerla. En eso estábamos cuando mi señora se empezó a sentir mal. Acompáñame a ver donde hay un baño – me dijo con cara de urgida. Ahí estuve por cerca de media hora esperando viendo pasar cuanta cochina se atravesaba. ¿ y que mas podía hacer?. Por entre medio de las negritas veo aparecer a una persona de color alba, casi trasparente, comparada solo con Gasparín. Era mi señora con cara de haber vuelto del abismo. Nos quedaban cerca de 30 minutos para recorrer este imponente edificio. Entramos a una tienda que vendía Chocolates Garoto para tapar la boca a los que te tildan de apretado si no llegas con algo de esas tierras. Hicimos la fila, con el tiempo justo, y para mala pata nos tocó un negrito en la caja donde nos volvíamos a escuchar algo así como “eu tata du ta ta du maish fota du caipirinha”. No tengo nada en contra de los negritos pero para mi era mas fácil de entender a alguien blanco que a un negro. Bueno, pagamos y partimos corriendo al bus que nos traería de vuelta.
Cuando ibamos camino a Buzios se veía que donde nos dirigiamos había tormenta electrica, lo cual confirmamos a nuestra llegada donde nos dijeron que había llovido con gran intensidad y tuvimos la suerte de ir a Rio ya que de no haber viajado, nos hubiesemos tenido que quedar en la Posada.

Dia 6

Una de las caracteristicas de Buzios son sus ”Buggies”. Su arriendo era barato, cerca de $15.000 por todo el dia. Además considerando que la bencina en Brazil es barata comparada con la nuestra, era una alternativa atractiva que nos permitiría conocer lo que nos quedaba pendiente por visitar.
El Buggie era una escarabajo al que se le había sacado su carrocería, reemplazándola por la clásica estructura del Buggie hecha de fibra de vidrio. Cuando me subí y puse la primera marcha me di cuenta el porque del precio. Era durísimo, la suspensión era casi nula, un ruido del motor que no hacía nuestra presencia inadvertida en esas calles de adoquín. Además como eran pequeños, sentía como que me lo ponía. Bueno, gracias este vehiculo conocimos otras playas maravillosas. Donde pasamos mas tiempo se llamaba “Tartaruga”. Nos instalamos en las reposeras y avanzadas las horas te dabas cuenta que la marea había subido tanto que estabas literalmente encima del agua. Sacabas un pie de la reposera y el agua estaba allí. Lo que me llamaba mas la atención es que cuando tu estabas bañando, unos 5 a 6 peces de no mas de 10 cms. se colocaban cerca de tus dedos y que cada vez que los levantabas los pies, ellos se acercaban coreográficamente a ver si había algo de comida había entre medio de los granos de arena. Como diría mi amigo Jacques Cousteau, inclusó con cuidadó tu podriás tocarlós con la manó. Así recorrimos los últimos lugares a los que podíamos llegar de esta fascinante península.

Dia 7

Nos levantamos temprano. El bus que nos llevaría al aeropuerto saldría a las 10:00 AM. Nuestro vuelo partiría a 13:00 rumbo a Santiago. Cuando nos presentamos en el chequeo de Lan nos dicen que el vuelo sufrirá un retraso y nos pasaron un ticket para poder comer en el restaurante del Aeropuerto. Tenedor Libre para variar, y como teníamos que volar, una vez mas comí como caballero. A medida que pasaban las horas no nos daban mucha información. Lo concreto es que como a las 17: 00 hrs. Nos informan que el vuelo saldrá a las 19:00. Ya no teníamos tema de conversación con mi señora, muchos de los que viajaban con nosotros eran extranjeros de otras lenguas, como una delegación China de al menos 30 personas. Poco había por conversar y ahí estábamos como prisioneros dentro de una tremenda mole de concreto que es el terminal aéreo de Río de Janeiro.
Por fin llegó la hora de abordar. Un Avión se veía muy moderno. El anterior había sufrido un desperfecto mecánico. El avión iba completo, pero a esa altura nos daba lo mismo. Llegamos a Chile cerca de las 23:00 Hrs. Echaba de menos el bus que existía antes que te acercaba de la loza al aeropuerto. Ese que solo se veía en Chile solamente. Otros bus nos trajo a casa. Llegamos a la 01: 00 AM, sin duda una vuelta maratónica pero que valía todo lo que conocimos, no solo en esos lugares paradisíacos sino también ese maravilloso pueblo, lleno de alegría, como es el brasileño.