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viernes, 27 de marzo de 2009

Una aventura extrema




Me declaro amante de la naturaleza. Cuando puedo me escapo a algún lugar donde pueda observar la vegetación, el mar o un lago, ya que resulta ser un bálsamo para mi agitada vida.
La búsqueda de nuevos lugares rodeado por la naturaleza, nos llevó a un grupo de compañeros de trabajo a subir al cerro “La campana”. Sus 1.828 mts de altura era un desafío para quienes participaríamos de esa aventura.
Nos juntamos un domingo de Marzo a las 9:00 AM para iniciar esta expedición. Nos tocó justo el cambio de hora. Nos registramos en la caseta de CONAF y listos para la conquista.
El grupo lo integrábamos 9 personas, dos de los cuales eran niños de 10 años. Paul y David. El resto lo conformábamos Christian, mas conocido como “Juan y Medio” quien hacía las veces de guía. Su 1,95 mt, lo hacia siempre visible desde cualquier punto del sendero. También estaba Mónica, mamá de Paul y la Señora “Teruca”, señora cercana a los 55 años pero con una vitalidad envidiable. Completando el grupo, dos parejas de Tortolitos, Jean Paul con su polola y quien les escribe con la de turno, la que aun se mantiene vigente gracias a la paciencia de aguantarme todos estos años.
Ibamos bien equipados, hasta con radios para comunicarnos.
Empezamos la caminata bien abrigados por cierto, con los niños y Juanito en un grupo de avanzada. Nosotros, los viejitos, lo hacíamos con un tranco más lento. El sendero se hacía cada vez más eterno. Una de las cosas que me llamó la atención fue el haber visto la escarcha. Incluso le saqué fotos para que no se me olvidara. Lo que no sabía es que años después, viviría en un lugar donde no existe mañana de invierno que no me acompañe su presencia.
A medida que avanzaba nuestro andar nos íbamos sacando ropa y avanzando con la idea fija de llegar a la cumbre y debíamos esforzarnos mucho para llegar tan pronto como fuera posible a lugares claves como son las aguadas y la mina.
Mientras subíamos, veíamos que la cumbre seguía estando lejos. Lo que nos desmotivaba era ver a otras personas subiendo el cerro con una facilidad que resultaba envidiable. El caminar se hacía lentísimo, pero cumpliendo las horas que nos permitían llegar a nuestro destino. La Señora “Teruca” era la más lenta. Las detenciones se hacían cada vez mas largas ya que se debía recuperar. “Pero si pertenecí al grupo de montañismo Andino y yo subí este cerro”, decía orgullosa. Pero eso había sido hace 30 años atrás. Estoy seguro que lo hizo cuando la tierra estaba todavía tibia. Quizás hasta inauguró el sendero. Hasta pudo haber sido subido con Darwin a este cerro. ¡Vaya uno a saber¡ Yo me comía la rabia de cómo no se daba cuenta que ya no estaba para esos trotes.
Como la 1:00 PM llegamos a la mima. Los chicos y Juan nos estaban esperando hace bastante rato. Descansamos lo suficiente para el asalto final. Dejamos el campamento base y atacamos la cumbre. Estábamos con el tiempo justo ya que si no llegabas a la cima antes de las 3 de la tarde, no era posible regresar a buena hora hasta la entrada del parque. Si la subida hasta la mina fue relativamente difícil, lo que venía resultó ser mucho peor. La señalización a veces era confusa. Existen lugares donde las quebradas resultaban verdaderos precipicios. Recuerdo un sector donde había muchas piedras de gran tamaño que se encontraban sueltas, resultando muy difícil el sostenerse en pie. La altura era considerable, lo que producía vértigo. Mónica fue una de las que dijo, hasta aquí no mas llego. No quería atrasar al grupo. Mientras la señora Teruca era un espectáculo. Verla de cuatro patas avanzando lento pero segura, según ella, y yo con cara de culo de este porte porque no llegaríamos a la cumbre por su culpa. Hubo un momento que estuve a punto de no seguir ya que me dio vértigo, pero en eso una nube nos cubrió y permitió que no viera el fondo de las quebradas. Juanito y sus boys nos avisaron por radio que habían llegado a la cumbre y quedamos tranquilos ya que al menos algunos lo pudieron lograr. Como era cerca de las 3 de la tarde decidimos llegar hasta un punto en que la vista era maravillosa. Ver el valle de Aconcagua desde esa altura nos mostraba toda la majestuosidad de aquel lugar, logrando de algún modo mitigar la pena de no haber llegado a su cumbre. Fotos de rigor y de vuelta La viejuja en cuestión, empezó a bajar junto con nosotros. En uno de sus pasos, una piedra se deslizó y la señora estuvo a punto de convertirse en fiambre, de no ser por el rápido reflejo de Jean Paul que la sujetó de una de sus piernas, quedando literalmente colgando. Yo pensé que con el susto la señora se iría calladita. ¡Que inocente fui! Se lo seguía hablando todo. Pero para colmo, empezó a sentir dolores en la punta de sus pies de tanto esfuerzo en bajar. Cuando llegamos a la mina nos dice que no puede continuar. Eran las 5 de la tarde y empezaba a esconderse el sol. Llamamos por celular al guarda parque y no contestaba. Le dije a Juanito que se llevara a los niños y a Mónica para que dieran aviso que íbamos con una persona con problemas de salud. Partieron rápidamente y los tortolitos empezamos a bajar con ella. Cada paso que daba iba acompañado de un gemido de dolor. Un gemido de esos que se escuchan en las películas XXX ( me han contado). Mi polola estaba con dolores a las rodillas pero se las arreglaba para ir tan rápido como podía. Como a mitad de camino a la señora se le antojó ir al baño. Como quería abonar los árboles nos preguntó quien tenía papel higiénico. Era para largo.Yo con el miedo de que nos quedáramos sin luz trataba de gritarle a lo lejos que se apurara. Llegó renovada, como que se había sacado un peso de encima, pero seguía con dolores en sus pies. Hubo un momento que me pidió que le la ayudara tomándole su mano. Obviamente que la señora no se lavó las manos y yo pensaba en todos esos coliformes que traspasa con su mano sudada a mi mano ¡Que asco!
Los muchachos de avanzada llegaron donde el guardia, pero se encontraron con la sorpresa que se había ido y nos había dejado a nuestra suerte. Para colmo las pilas de las radios se había agotado y yo solo los escuchaba.
En eso, ya cerca de las 6:30 PM ingresamos donde había una frondosa vegetación, lo que producía que no viéramos nada por falta de luz. Como estaba señalizado que el lugar donde nos encontrábamos era la 1° aguada, decidí que ahí esperaríamos que nos fueran a buscar.
Si bien teníamos tres celulares, solo mi teléfono tenía señal. Se me ocurrió llamar a mi mamá para que nos pudiese contactar con alguien y sacarnos de allí. Mi mamá quería llamar al Cuerpo de Socorro Andino. Y le dije que no era para tanto. Me comunicó con la Tenencia de Carabineros de Olmué, visto que CONAF brillaba por su ausencia. Ellos se contactaron con nosotros y nos dijeron que prendiéramos una pequeña fogata para calentarnos y para que nos pudiesen ubicar de mejor manera.
Solo al tacto empezamos a juntar pequeñas ramitas para encenderla. La Señora Teruca sacó papel higiénico que le sobró de su experiencia mística anterior. Juntamos los elementos combustibles y como el único que fumaba era Jean Paul, éste sacó los fósforos para encenderla, dándose cuenta que solo tenía un fósforo. Si un fósforo.Como en la mejor película de suspenso. Lo encendió, cuidando su llama como billete de 20 lucas a fin de mes .Afortunadamente para nosotros prendió sin problemas. Gracias a su luz pudimos ver donde nos hallábamos. Estábamos rodeados de arbustos de gran tamaño. Lo importante era buscar más palos secos para que no se apagara el fuego. Nosotros cuatro buscando palos y la señora nos miraba y seguía hablando sin parar. Ella se notaba muy tranquila, pero tenía frío ya que había bajado mucho la temperatura. Ahí estaba yo para pasarle mi chaqueta. Esta espera duró cerca de dos horas y a medida que pasaba el tiempo, uno se ponía más ansioso de que nos fueran a buscar. De tanto hablar con mis otros colegas se me agotó la pila del celular. Cerca de las 9 de la noche vimos unas luces de auto. Eran los Carabineros que nos venían a rescatar. A los pocos minutos llegaron hasta donde estábamos y nos guiaron hasta el furgón. ¡No se imaginan la felicidad de ver a un paco y de viajar dentro de una cuca! .Estábamos a no mas de tres minutos de la caseta de guardia, pero sin luz, esa distancia se hacía simplemente eterna. Nos encontramos en la caseta de guardia con los demás integrantes de la excursión y nos abrazamos espontáneamente. Tuvimos que dar nuestros datos a los Pacos pero eso era un pelo de la cola de lo agradecido que estábamos. Yo creo que si me hubiesen sacado un parte en ese momento, yo feliz lo pagaba.
Nos retiramos dejando atrás esta experiencia y cansados a no mas no poder.¿ Adivinen quien tuvo que ir a dejar a la famosa Señora? Nuevamente el pastel. Para terminar, cuando la dejé en su casa y se iba bajando del auto me dijo ¿Como estamos la próxima semana para ir al Cajón del Maipo? Señora, tómese un “Ubicol” con agüita "Cachalá".

miércoles, 4 de marzo de 2009

Un dia con un Prisionero


Como a menudo sucede siempre cuando me invitan a un cumpleaños, empieza esa dura tarea de imaginar que cosa será del gusto del festejado. Decidí junto con Angélica el ir al Jumbo de Viña, donde un Domingo se haría menos tediosa la compra del regalo.
Estando en el supermercado me percaté de que no estaban tocando esa música orquestada que nosotros bailábamos cuando eras más jóvenes, signo inequívoco que ya somos adultos jóvenes, y que ya se hace habitual escuchar en esas incursiones mercantiles. La música era otra, era de “Los Prisioneros”. Raro escucharlo ahí, por decirlo menos, sabiendo lo que representaron en la época de dictadura.
Pronto veríamos el porqué de esto. Cerca del lugar donde deberíamos buscar el regalo para mi sobrina se encontraba Claudio Narea, el mítico guitarrista de esta banda, quien estaba autografiando su Libro “Mi vida como Prisionero”, el que por supuesto estaba a la venta.
Hicimos como diez minutos una fila de no más de 10 personas. Se veía un tipo súper sencillo, tranquilo, como gozando de cada conversación con cada uno de quienes tomaban asiento frente a la mesa donde firmaba los libros. Quizás era que tal como me imaginaba. El se daba tiempo suficiente como para conversar con cada uno de nosotros, para luego terminar con un libro autografiado, una foto y un apretón de mano, todo esto por la módica suma de $10.000.
Confieso que me sentía un poco nervioso ante un músico de tal renombre, mas que nada por lo que representaba. Nos toco nuestro turno. Familia completa, nuestro hijo Matías de tres años incluido. Partió señalando que también tenía una hija de la misma edad que andaba por esos lados junto con su señora. Ahí empezó mi otra faceta, la de entrevistador, consultándole todo cuanto pude y sacándole el jugo a las diez Lucas.
Bien simpático el compadre. Le mencioné que yo también era músico, que tenia un grupo desde hace 20 años, claro que solo nos conocemos nosotros.
Le comentaba que también estaba experimentando esto de la escritura, de lo raro que resultaba no sentir ese feedback instantáneo que uno siente al percibir el aplauso del público en un concierto. El nos contaba que la gente le decía que le había gustado el libro. Como no lo habíamos leído, no podíamos opinar al respecto. Sobre su libro nos dijo que se había demorado muy poco en escribirlo, que era todo de su puño y letra. Sentía que su libro era como leer a Papelucho. Claro que Papelucho nunca hizo mierda a su hermana Ji en sus cuentos. Le comentaba que debía sentirse feliz de haber vivido de la música, cosa que por lo menos a mí me hubiese gustado hacerlo, señalándonos que si pero que su vida musical tuvo costos personales importantes y fue la causa de querer escribir su experiencia.
Nos contaba que si bien seguía haciendo música, sabía que no podía tener la misma masividad que con “Los prisioneros”. Aun existía gente que se interesaba en su música. De hecho, nos comentaba que venía de hacer música con Miguel Tapia, quien siempre fue el compinche de González, lo que notaba felicidad al contarlo.
Ya a esa altura como que tomamos confianza y Claudio, se reía de mis tonteras. Yo pensaba en las vueltas de la vida que nos llevaba a ser cosas que uno nunca pensaba hacer años atrás , por ejemplo, ver a un Prisionero en el Jumbo vendiendo sus libros, con todo lo que representa esta empresa. Bueno, esta claro que si va a la Pincoya, de seguro firmaría puros libros pirateados.
Yo también estaba con el contrasentido de haber ido con mi buzo Adidas, al igual que Fidel, y comprar allí, donde va pura gente “lenda”.

Autografía de rigor, beso, apretón de mano. Lastima que no teníamos cámara en nuestros celulares, quedando de manifiesto que no somos del tipo de clientes que habitualmente compran allí. Una lastima por Claudio, quien de seguro habría quedado feliz con el recuerdo de nuestra foto para que pudiese decir a su círculo más cercano que tuvo la oportunidad de hablar con nosotros.

Mis primeros Cuarenta Años



No sé si a ustedes les pasa pero el día de mi cumpleaños me pongo muy nostálgico, quizás tratando de recordar lo más lindo que he pasado en estos años. Con la ayuda de fotos y conversaciones con mi madre, trató de volver con la imaginación aquellos momentos inolvidables, tratando de que me aporte más antecedentes a los espacios en blanco que pueda tener de aquellos momentos vividos en mi niñez.

Esta vez fue especial ya que cumplí cuarenta años. Me levanté sabiendo todo lo que venía: Abrazos, saludos, almuerzo por parte de mis compañeros de trabajo, el esperado regalo de mi señora, etc.

Cuando me dirigí al baño, me quedé mirando en el espejo y observaba todo mi cuerpo……..- !Putas que estai pa' la cagaaaaa¡- Las primeras palabras a mi mismo. Si hasta tengo pechugas. Putas si están hasta caídas ¡! Veamos lo positivo, me puedo entretener solo, como tratando de levantar el escaso ego que se iba perdiendo a medida que avanzaba mis observaciones. Putas que estoy pelaaaaaao¡ ya no se ni como peinarme el parrón para que no verme tan pelado. Eso si, como que de a poco voy asumiendo la condición de mi alopecia (para que lo entiendan en la casa, la calvicie). Si ya es normal que me digan pelado, y uno siempre a la defensiva tratando de tirar la talla para que pase piolita. ¡ es que me estoy dejando la partidura mas ancha! ¿ has visto un indio pelao?, cosas como estas como para salir del paso ante tal incomoda situación. Dicen que el 15% de los hombres son pelaos, ¿pero porque a mí? Mala cueva dijo Roger. Pero aquí viene la paradoja, ¿de donde sale tanto pelo en la nariz y las orejas? Creo que tatita Dios se esta ensañando conmigo.
Y la media guatita!! Mierda, increíble como la piel estira. Pero si yo era Flaco, pintoso, hasta con calugas. Como que el espejo está todos los días ahí diciéndote - "weon viejo", "weon viejo". Creo que a medida que pasan los años es bueno cambiar a los espejos de botiquín.

¿Que pasó entonces? Debe haber sido una maldición o alguien tuvo mala mano conmigo. Este verano pretendo sacarme la polera en la playa, pero para eso deberé bajar unos kilitos. La verdad estoy cansado que cuando estoy tomando sol lleguen los de Greenpeace y me devuelvan al agua. O escuchar la típica talla: ¡Liberen a Willy!
Por favor si me ven en la calle, no me den de comer….

Parece que es verdad eso de que a medida que los años pasan, nuestro color de piel se transforma a verde. Las veinte añeras las vemos con otros ojos, como queriendo emular aquella canción de José José, "40 y 20". El problema es que uno queda medio bajón cuando una de estas
niñas, a la que haz hecho antes toda una performance de galán maduro, te da su lugar en la fila o te dan el asiento en el bus. Además las amigas de tus hijos, que alguna vez tasaste, te dicen "Tio" o en la calle se te acercan para decirte- Caballero ¿Me podría decir la hora? Simplemente patético.

Mas de alguna vez me a pasado que se me han acercado, ya sea un hombre o mujer y me dicen "Loco" ¿Te acordai de mí? Pero si yo iba en 7° básico y tu en 4° Medio!! y no hay caso de poder recordar . El problema es que quien me identifica plenamente con el sobrenombre del colegio ya es todo un adulto. Y si es mujer, ves lo grande y bien dotadas que se encuentran gracias a Sopraval, Súper Pollo y todas las avícolas juntas.
Hace un par de años nos juntamos con mis compañeros del colegio después de 22 años sin vernos. Allí podría ver como estaba fisicamente en relación al resto. El saludo me lo dijo todo. Yo esperaba un ¿Cómo estai Loco" y que recibí: un ¿Qué te pasó Loco? , Oye Cuídate!, Hazte ver….me sentí como si hubiese llegado desde Chernobil. Una tasación rápida mostraba a las chiquillas muy bien, algunas mejor que antes. En nuestro caso había de todo: Canosos, arrugados, pelaos, flacos y yo.

Hasta que le hice caso a más de alguno y hace poco fui al doctor. Me encontró con problemas de azúcar producto del sobre peso. Que si no dejaba esto y lo otro pudiera ser que yo….., que esto puede ser el comienzo de….Me dejó pa'l Cat. O sea, con síntomas de autopsia. Salí del consultorio como dejando un aroma a Gladiolo tras mis pasos.

Además fui a un doctor que además era cirujano plástico y le pregunté cuanto me cobraría por sacarme las pechugas. Me tocó mis pechuguitas y como teniendo la calculadora en sus dedos me dijo – Esto es algo sencillo. $500.000 por cada una- Yo le dije si me había visto llegar con pantalones transparentes. ¿Como se le ocurría cobrarme tanta plata si la cuestión era sacar y no poner pechuga?

Sumemos a todo esto que últimamente me ha pasado que cuando me pongo a ver futbol en el living, generalmente veo los primeros 20 minutos. El resto del partido me lo duermo todo, como lo haría cualquier abuelito. Termino con un dolor al cuello que te lo encargo. Y pensar que estoy pagando por ver esos partidos.

De estos ya ha pasado algunos meses, he bajado 10 kilos y me siento mejor. Creo que soy distinto, creo que la gente estará de acuerdo al verme que soy una nueva persona.
A propósito, el día de mi cumpleaños, mi mejor amigo le había prometido a su señora que cambiaría dado que más de algún "Condorito" tenía a su haber. Que sería distinto, un "hombre nuevo". El problema es que la celebración fue con tuti y mi compadre no llegó a su casa. Ella preocupada me preguntó donde podía estar. Yo ni idea. Nunca se había quedado fuera. Fui hasta su casa para ver como podía ayudarla. Hasta que llegó el susodicho, medio entonadito como a las 11:00 AM. Fue entonces cuando escuché esas lindas y dulces palabras ¡Mira a la hora que venís llegando! ¿No que eras un hombre nuevo? Mi compadre,ídolo en este tipo de situaciones, le respondió con cara de ternura ¿Y que quiere que le haga mijita si este "hombre nuevo" le gusta mas el wuebeo que el otro? Muy care raja ¿cierto?
Como conclusión puedo decir que hoy, a mis 40 pepas, soy feliz. Tengo una linda familia: una mujer maravillosa como compañera y un hijo que me tiene realmente alucinado.