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lunes, 1 de junio de 2009

Bitacora de un viaje


Con mi señora partiríamos a lo que sería un viaje fascinante a Brasil. Las expectativas eran altas y todo estaba preparado para que así fuese.
Una semana en Buzios, a principios de Marzo. Arreglamos maletas y a volar. Dos maletas grandes con ropa para tres meses.
Dia 1
Nos tuvimos que quedar en Santiago ya que había que estar en el Aeropuerto a las 6:30 AM. Me sentí como el día antes de entrar a clases en el colegio y con la ansiedad dormí muy poco. La ducha de rigor, vestirnos rápidos y tomar el taxi que nos llevaría a nuestro terminal Aéreo.
Una vez allí nos presentamos para el chequeo correspondiente. Cuando pasamos por Policía Internacional, ya veía que podría tener problemas, solo porque tengo una suerte de aquellas, pero afortunadamente pasamos sin problemas.
Teníamos que esperar una hora antes de nuestro embarque. Como buena mujer, mi señora partió al duty free a ver las cosas que no íbamos a comprar. Porque ella podría tener mucho sueño, pero para vitrinear no hay excusa.
Hasta que nos tocó abordar el fatídico vuelo 985 de LAN que nos llevaría destino a Río de Janeiro, previa escala en Sao Paulo. Mi primer vuelo, más nervioso que primer polvo, sentado esperando partir luego. Yo me imaginaba que alguien pasaría por los asientos y debíamos mostrar el boleto. Para que vean lo pueblerino. Afortunadamente mi señora ya había viajado y se manejaba mejor que yo.
Empezó el vuelo y empezaban a transpirar mis manos, viendo solo de reojo por las ventanillas la cordillera y otros lugares que una pantalla nos iba indicando donde nos encontrábamos volando.
Primera parada Sao Paulo. Una hora de espera para recarga de combustible y bajada de pasajeros, por lo que deberíamos quedarnos en el avión. Por la ventanilla miré como un operador del aeropuerto estaba realizando la carga de combustible y me llamó la atención su sonrisa que parecía eterna. Seguro que estábamos en otro país.
Nuevo despegue, otra vez esa sensación de vacío y vuelo a Río. El aterrizaje en Santos fue bastante suave, todo lo contrario con lo que acontecía ahora. El piloto se pegó un aterrizaje de aquellos. A lo mejor no fue ni tanto pero con lo asustado que estaba me pareció que faltó poco para aparecer en “Catastrofes Aereas” Del National Geografics. Mientras recorría la loza, miraba por las ventanillas que el Aeropuerto parecía ser “El mas grande do mundo”, si lo comparábamos con el nuestro.
Llegamos, nos bajamos del avión y apenas salimos del avión sentí el aire caliente del exterior, que me hizo pensar. ¿Que mierda voy a ser con tanto calor? Nosotros seguíamos al resto. Llegamos a la aduana y una negrita con el uniforme de LAN (como que te daba la tranquilidad que era una de los nuestros) nos hacía pasar a las ventanillas donde debíamos entregar los papeles respectivos para que nos dejaran pasar. Todos los empleados de la aduana fueron muy amables, igualitos que los nuestros. Estábamos en otro país.
Ya eran las 15:00 horas .Salimos del Aeropuerto y unos negritos mostraban carteles con nombres y uno de ellos tenía el mío. Mas con señas que palabras nos hizo ascender a un mini bus. Éramos puros Chilenos rumbo a Buzios, donde tendríamos un viaje de aproximadamente 2 horas hasta llegar a destino. Afortunadamente el bus contaba con Aire acondicionado ya que sino estaría mas transpirado que Bototo de pascuense.
Cruzamos Río, donde se veía otro mundo: Favelas, autopistas con vías elevadas de verdad, gran cantidad de autos sin tanta aglomeración.
Ya lo visto se hacia fascinante!!
Cuando llevábamos cerca de una hora y media de viaje, encontramos un pequeño mall en medio de la carretera. El chofer (negrito por cierto) estaciona el bus, detiene el motor, nos mira y nos dice “devem baixar do ónibus a descansar e beber algo já que estamos a metade de caminho”( supongo que fue eso lo que nos dijo) y se bajó. Nosotros, los que íbamos en el bus, nos miramos como queriendo decir ¿que quiso decir? Al ver que nadie bajó, subió al bus y ya con un color vinotinto de lo puro enojado nos repitió lo mismo. Vista la insistencia y entendiendo que eso era lo que quería finalmente bajamos. Un mall chiquito pero muy calido. Con tanto calor la sed asediaba y nada mejor que comprar unas bebidas en lata. Cuando estábamos pagando, no tuvimos problemas porque los números los veíamos en la registradora , sin embargo una negrita muy sonriente que estaba al lado de donde estábamos nos dijo “eu tata du ta ta du maish fota du caipirinha” o sea no entendimos ni jota. Nosotros respondimos ¡Eh! O sea, ni un si ni un no, lo que traducido en chileno sería un So o un Ni pero con nuestra mejor sonrisa. Ahí supo ella que no entendimos nada ya que se rió como pensando lo mismo que nosotros - no entienden nada - e introdujo nuestras latas en una bolsa plástica. Ahí si que nos dimos cuenta que estábamos en otro país.
Después de dejar a cada uno de los pasajeros del bus en sus respectivos lugares de alojamiento y cerca de las 6 PM nos tocó por fin nuestro turno. Una posada muy calida que ya habíamos visto en Internet. Llegamos a la recepción y nos atendió su dueña. Una señora súper simpática que hablaba perfecto portuñol por lo que se hacía mucho más fácil nuestra comunicación. Nos instalamos en nuestra habitación a descansar. Una ducha reponedora y a comer. Decidimos darnos una vueltecita cerca del centro que se encontraba a veinte minutos caminando. Solo una paseo para estirar las piernas y hacer tuto temprano para empezar bien el día siguiente. Se me ocurrió encender la TV. No había cable y solo se veían ciertos canales de señal abierta. Haciendo zapping me encontré con el Chavo del 8 pero en portugués. Resultaba cómico escuchar a sus personajes con otras voces e idioma. Con tantos años viendo lo mismos capítulos, sabíamos de qué se trataba como para seguirla. De hecho vimos el episodio donde le echan la culpa de unos robos al Chavo y donde el se va de la vecindad y vuelve hasta que el Sr. Hurtado se arrepiente. Un clásico.

En los comerciales daban avisos de que la población debía tener cuidado con el Dengue, que era transmitido por un Zancudinho parecido al nuestro pero un poco más pequeño. La verdad que al apagar la luz quedé pensando en eso. Como a las 3 de la mañana me despertó el zumbido de uno de ellos que amenazaba con picar. Yo me levanté y empezó una lucha titánica contra este intruso. Me imagino que debe haber sido muy poco estético el verme a poto pelao, diario en mano, dando saltos de un lugar a otro tratando de pillar y dar muerte a ese miserable insecto. Le di muerte lo que indica que su nivel de inteligencia no era superior al mío, pero si dejó en mi tres marcas de su picada que lo tuve mucho tiempo. Solución: Comprar repelente para colocarse antes de dormir.

Dia 2.

Dentro del paquete estaba el llevarnos a conocer la península y sus 23 playas. El guía turístico era un argentino que trabajaba para la agencia de viajes de Chile y era nuestro nexo para otros viajes que haríamos durante nuestra permanencia.
El viaje duró harto poco, cerca de una hora donde tuvimos la ocasión de conocer la historia de este lugar. Este lugar se hizo conocido mundialmente por Brigitte Bardot quien cuando era famosa, en la década del 60, tenía un novio Brasileño y se quedó viviendo un tiempo en esta ciudad, lo que atrajo a muchos turistas hasta el día de hoy. Si recorres su costanera te encontrarás con una estatua de bronce de tamaño natural, donde ella esta sentada sobre su maleta mirando el mar que la cautivó. Otra de las cosas que me llamó la atención fue la casa del dueño de la Bayer de Alemania, que no es precisamente un DFL 2, tasada en cerca de dos millones de los verdes.
Como quedamos desocupados temprano, decidimos ir a recorrer Buzios a pie. Fuimos bordeando la costanera y conociendo cada una de sus playas. Algunas de ellas tenían poca arena por lo que cuando subía la marea, quedaban sumergidas. Si querías ir de una playa a otra, tenias la posibilidad de tomar taxi acuático, que era una pequeña lancha que te trasladaba por unos pocos reales.
Llegamos a una playa que parecía hecha para nosotros. Después de tanto caminar un de descanso nos hacía muy bien. Para poder estar allí había que hacer uso de reposeras, previo consumo como una cervecita o algo para picar. Ahí me tomé la primera Brahma. Mi señora y yo descansando en un lugar paradisiaco, ella leyendo “El Codigo Da Vinci” al igual que al menos ocho personas más estaban leyendo el mismo libro. Unos en Ingles, otros en portugués y en español. No quedaba duda que era un Best Seller. Yo mirando cuanta garota podía echarle el ojo, arriesgando mi integridad física en caso de ser sorprendido.
De pronto mi señora me indica que vea algo para nosotros fuera de lo común. Una chica, negrita, pero con un trasero enorme con un diminuto hilo dental que tapaba lo básico. Feita eso si. Para resumir, un gran zapallo con una cabeza y extremidades cortas.
Después de unos chapuzones y toma de sol de rigor, emprendidos viaje de vuelta. Caminamos un buen trecho, hasta que llegamos a la pozada. Ahí nos esperaba el sauna. Entramos y no aguantamos ni dos minutos ya que ahí nos dimos cuenta que la caminata nos produjo una quemazón de aquellas y que solo la piscina con agua helada nos ayudaba a “apagar” lo encendido de nuestra piel.
Nos acostamos temprano previa compra de una loción para nuestra piel. Si nosotros nos quejamos de la violencia en nuestros noticieros, para que decir allá. Mostraron la ocupación de una Favela, donde el camarógrafo y el reportero mostraban como a punta de pistolas y escopetas iban entrando a esa población. Uno siempre ve en las películas un ¡Arriba las manos! Sin embargo aquí primero se disparaba y luego se preguntaba. Mientras tanto me seguía echando loción para la quemazón y repelente de mosquito para no tener el show de la noche anterior. Un paseo por el centro de Buzios, unas pizzas y a hacer tuto.

Dia 3

Tomamos un Tour por el día que nos llevaría a un pueblo relativamente cerca de Buzios llamado “Cabo do Forte” donde debíamos tomar un velero que nos llevaría a una playa escondida entre unos cerros. Durante el viaje, donde predominaban argentinos y chilenos, nos ofrecían cuanta caipirinha podíamos tomar, sin embargo dado el vaivén constante de la embarcación, no era necesario tomar para llegar mareado a la playa. A medida que nos acercábamos a la playa veíamos como el agua cambiaba a colores que no estamos acostumbrados en Chile. Hasta que llegamos a la playa ubicado en “Arrial do Cabo” y que solo era posible acceder mar.
La playa era muy pequeña pero resultaba ser lo más parecido a lo que uno ve en imágenes del Caribe por TV. Arena blanca que llegaba a molestar los ojos con su resplandor. Su textura era como harina. No resultaba raro que la gente se la llevara dentro de sus botellas de agua, como prueba de que cualquier descripción estaba lejos de la realidad. El agua transparente y tibia permitía ver los peces a larga distancia. Ya no tenia que preocuparme del agua fría de nuestro Océano Pacifico y sentir nuevamente esa sensación que produce el contacto del agua en nuestros testículos, que además de dejarnos con un dolor como si te los estuvieran apretando, termina con dejarnos hablando agudo.
En fin, era estar en el paraíso durante dos horas y digo dos horas porque apenas se cumplió el tiempo, devuelta al pueblo.
Fuimos a comer a un tenedor Libre. El restaurante era como los de Con-Con. El problema era la variedad de platos, que para mi resultaba ser un problema ya que al ser exóticos, sola su apariencia me resultaba un poco complicada para comer. Al final terminé comiendo arroz con huevo y un bistoco. Pensaba que si alguien pusiera el nombre de la comida, facilitaría mi elección.
En la tarde fuimos a la playa. Grande, limpia, hermosa. Extrañé eso si el vendedor de pan de huevo y el salvavidas tocando el pito con el cabro chico al hombro.
Cuando volvíamos nos llevaron a la “calle de los bikinis”. Adivinen que vendían ¡! Era una calle de una cuadra de largo donde podías encontrar todo tipo de bikinis y trajes de baño.
Lamentablemente no encontré una zunga para mi. Es que además me resulta incomodo que me digan narigón y menos en Brasil, ya que me podían confundir con negro.
De vuelta, más cansado que caballo de feria, llegamos muy tarde a si que a dormir.

Dia 4
Decidimos recorrer otras playas. A medida que caminábamos se nos acercaba alguien que en portugués nos ofrecía algo de tomar o comer. El solo decir no gracias, nos decía con su acento inconfundible ¡eh, Shilenos! ¿de donde sos? Como para entrar en confianza. ¡Que manera de ver Argentinos “trabajando”! Llegamos a un negocio ubicado cerca de la playa donde nos atendió un cincuentón argentino, medio amanerado, dueño del local. Luego de las preguntas de rigor, nosotros veíamos como a las 4 de la tarde este compadre ya estaba medio entonado. Nos decía – Chile, Chile. ! Que recuerdos ¡ ¿ Vos no sabés la calidad de Mariscos que tenés?. Ahí nos contó que su papá era un famoso coreógrafo Argentino que participaba en el Bim Bam Bum, Ever Lobato y su mamá la vedette Nélida Lobato, muy famosa por esos años. Nos contaba como eran tratados, ya que por ser estrellas del espectáculo por esos años, eran tratados como reyes y mantenía vivo el recuerdo de cosas que allí comió. ¿tu creés que estos negros tienen idea del sabor de unos Locos Mayo?- nos decía.
Mejor nos fuimos ya que si seguíamos se nos podía poner a llorar.
En la noche fuimos a comer a orillas del mar. Mi señora pidió unos camarones, yo un sándwich. Cuando llegaron los camarones, venían con piel. El trabajito el tener que pelarlos!! Además los ojos de los camarones le decían a mi señora ¡por favor no me comas ¡El sabor de los bichos no era el mismo que en Chile. ¡Cuanta razón tenía el mariconsito!
Un fiasco. Al final mi señora terminó comiendo de mi pancito.






Dia 5

Este dia nos traía consigo un viaje a Rio de Janeiro. Partimos temprano en la mañana. Un viaje de 2 horas nos llevarían a esta gran ciudad.
Ahora con mas calma, podría observar el gran puente Rio-Niterói de 13 Km de largo, que une la bahía de Guanabara donde se encuentra Rio de Janeiro. Y yo acostumbrado a cruzar el puente Mercado de Viña……
La verdad es que impresiona que todo es grande en Brasil. Al salir del puente estaban unos astilleros donde estaban fabricando un superpetrolero. Su tamaño era impresionante.
Una vez que llegamos a la ciudad nos dirigimos al Corcovado. Su pendiente era bastante inclinada. En los árboles podíamos ver monos saltando por entre las ramas. Ya parecía mágico ese lugar.
Llegamos a la cumbre subiendo unas escaleras y justo había una nube que impedía ver al Cristo. 38 mts de alto y solo se podían ver sus pies…..
El tiempo estaba amenazante, y la nube que nos cubría era de lluvia, sin embargo ahí estábamos los turistas esperando que pasara la nube y tener la oportunidad de sacar fotos de Cristo Redentor. Finalmente después de esperar un buen rato la nube pasó dando paso a una estatua imponente. Lo que uno veía en la TV estaba frente a nosotros. La vista de Rio de Janeiro era simplemente espectacular ya que desde sus miradores se podía apreciar una parte importante de la ciudad.
Mientras conversábamos vimos que se nos acercó un tipo y nos digo ¿Son Chilenos? Si, claro le respondimos. Yo tambien – nos dijo emocionado. Yo creo que falto poco para que gritara un Ceachei para sentirse mas cerca de Chile. Soy de Talca – nos decía – mientras nos trataba de buscar conversación como queriendo hablar “chileno” con alguien. Me llevó al mirador y me mostró la bahía y me dice – yo vine en ese crucero. El crucero que nos mostraba era “El” crucero. Pobre cabro, debe haber pasado mucha hambre y sed. Y uno disfrutando 7 dias y pagando el viaje durante todo el año a la agencia de turismo. Envidia sana….
Siguiendo el Tour nos llevaron al estadio Maracaná. Para quienes nos gusta el futbol, era estar en una catedral de este deporte rey. Desde que uno llega, con las huellas de los pies de los más grandes jugadores de Brasil en su entrada y de los extranjeros exitosos que han pisado esos pastos, incluido Elías Figueroa por cierto.
El tour por el estadio incluía la visita al salón de la fama, donde estaban las fotos de los equipos campeones del Mundo de Brasil. Fotos de Zico, campeón de America con el Flamengo, Garrincha, Pelé y cuanto astro que estos tipos tienen por montones.
Considerando que el estadio se construyó en 1950 se encontraba en muy buenas condiciones. De hecho fuimos a sus camarines y contaba con todas las comodidades que se podía regalar a sus astros. En algunos camarines no había ducha sino jacuzzis.
Después hicimos el mismo recorrido que hacen los jugadores cuando van rumbo a la cancha. Después de bajar unas escaleras, nos encontramos en un túnel donde un ruido similar a la que hace mucha gente gritando se hacía mas intenso a medida que nos acercábamos al final del túnel y comienzo de las escaleras que nos llevarían a la cancha. Eran unos parlantes cuyo efecto era que los visitantes sintieran la misma sensación que a los jugadores les produce la ovación cuando su selección entra a la cancha. Una vez en la cancha, el silencio y el estadio vacío producía un efecto contrario a lo experimentado solo segundos antes. El sector habilitado para los turistas era la borde la cancha. Nunca he visto una cancha como esa. Era una verdadera alfombra. Uno miraba y me preguntaba ¿Cómo podía albergar 100.000 personas? Incluso antes se decía que tenía una capacidad de 150.000 pero después de una remodelación quedó en lo que es hoy.
Nos llamó la atención que en la zona delimitada para nosotros había un negro con la 10 en la espalda que hacía dominio de la pelota de Futbol. Unos cuantos golpes en su pie, (este si era un patas negras), luego tomó una pelota de volleyball y lo mismo, luego una de tenis, luego de la ping pong, luego de una de golf, para terminar con un grano de choclo. Espectacular ¡!
Le preguntamos al guía si había sido jugador profesional y nos respondió que no, ya que era bueno para la pelota pero no para el futbol.
Luego nos dirigimos a la tribuna presidencial. Para llegar allí había que tomar ascensor. Subimos como 6 pisos y desde allí la visión de la cancha se veía increíble. Me llamó la atención de unas butacas que se veían distintas a las otras. La razón era que esas butacas eran las originales y se entregaron de por vida a quienes ayudaron a construir el estadio, pasando de generación en generación hasta el día de hoy. El costo de venta de esos lugares era muy alto.
El Guía, un argentino, me preguntó al verme tan futbolizado de que equipo era hincha yo le respondí con orgullo que Everton ¿que es Everton? Me preguntó y traté de explicárselo. No importa, ya seremos campeones del mundo y nos haremos conocidos por todo el Mundo….

Nos fuimos del Maracaná y llegamos al Sambódromo que estaba cerca del estadio. Para poder describirlo, tendría que mencionar que es una calle como de tres cuadras (o así me pareció) con galerías a los lados., muy lejos de la majestuosidad de cuando desfilan las escuelas de Samba. Mejor nos fuimos a comer.
Tenedor libre nuevamente y parecía que había sido escuchado ya que los platos estaban identificados con su nombre. El problema era que estaban en portugués.
Había platos que seguramente nunca más veré pero como nos quedaba el tour de la tarde más la vuelta, me cuidé para que no comer más de lo debido.
El guía nos daba la instrucción de no alejarnos del restaurante ya que era común por ese sector los asaltos a turistas, donde te dejaban solo en ropa interior. Esperamos que almorzaran todos, y yo acordándome de los postres que había dejado de comer y que seguramente al otro día me estaría arrepintiendo.
De ahí partimos a Ipanema. Una playa larguísima. En ella se encontraban una serie de edificios y hoteles muy elegantes. Una vez mas nos decían que no podíamos alejar mas de 25 metros de la Van que nos trasladaba. El día estaba amenazante por lo que la lluvia se podía dejar caer en cualquier momento. Por ello es que atrás quedaba la ilusión de ver, por mi parte, unas garotas tipo Chica de Ipanema y por el lado de mi señora esos negros cochinos falta de alimentación que deambulan por esas playas jugando Futbol playero.
Luego de esta pincelada de día playero, nos llevaron a un mall de Río de Janeiro. Para variar era enorme y teníamos una hora para recorrerla. En eso estábamos cuando mi señora se empezó a sentir mal. Acompáñame a ver donde hay un baño – me dijo con cara de urgida. Ahí estuve por cerca de media hora esperando viendo pasar cuanta cochina se atravesaba. ¿ y que mas podía hacer?. Por entre medio de las negritas veo aparecer a una persona de color alba, casi trasparente, comparada solo con Gasparín. Era mi señora con cara de haber vuelto del abismo. Nos quedaban cerca de 30 minutos para recorrer este imponente edificio. Entramos a una tienda que vendía Chocolates Garoto para tapar la boca a los que te tildan de apretado si no llegas con algo de esas tierras. Hicimos la fila, con el tiempo justo, y para mala pata nos tocó un negrito en la caja donde nos volvíamos a escuchar algo así como “eu tata du ta ta du maish fota du caipirinha”. No tengo nada en contra de los negritos pero para mi era mas fácil de entender a alguien blanco que a un negro. Bueno, pagamos y partimos corriendo al bus que nos traería de vuelta.
Cuando ibamos camino a Buzios se veía que donde nos dirigiamos había tormenta electrica, lo cual confirmamos a nuestra llegada donde nos dijeron que había llovido con gran intensidad y tuvimos la suerte de ir a Rio ya que de no haber viajado, nos hubiesemos tenido que quedar en la Posada.

Dia 6

Una de las caracteristicas de Buzios son sus ”Buggies”. Su arriendo era barato, cerca de $15.000 por todo el dia. Además considerando que la bencina en Brazil es barata comparada con la nuestra, era una alternativa atractiva que nos permitiría conocer lo que nos quedaba pendiente por visitar.
El Buggie era una escarabajo al que se le había sacado su carrocería, reemplazándola por la clásica estructura del Buggie hecha de fibra de vidrio. Cuando me subí y puse la primera marcha me di cuenta el porque del precio. Era durísimo, la suspensión era casi nula, un ruido del motor que no hacía nuestra presencia inadvertida en esas calles de adoquín. Además como eran pequeños, sentía como que me lo ponía. Bueno, gracias este vehiculo conocimos otras playas maravillosas. Donde pasamos mas tiempo se llamaba “Tartaruga”. Nos instalamos en las reposeras y avanzadas las horas te dabas cuenta que la marea había subido tanto que estabas literalmente encima del agua. Sacabas un pie de la reposera y el agua estaba allí. Lo que me llamaba mas la atención es que cuando tu estabas bañando, unos 5 a 6 peces de no mas de 10 cms. se colocaban cerca de tus dedos y que cada vez que los levantabas los pies, ellos se acercaban coreográficamente a ver si había algo de comida había entre medio de los granos de arena. Como diría mi amigo Jacques Cousteau, inclusó con cuidadó tu podriás tocarlós con la manó. Así recorrimos los últimos lugares a los que podíamos llegar de esta fascinante península.

Dia 7

Nos levantamos temprano. El bus que nos llevaría al aeropuerto saldría a las 10:00 AM. Nuestro vuelo partiría a 13:00 rumbo a Santiago. Cuando nos presentamos en el chequeo de Lan nos dicen que el vuelo sufrirá un retraso y nos pasaron un ticket para poder comer en el restaurante del Aeropuerto. Tenedor Libre para variar, y como teníamos que volar, una vez mas comí como caballero. A medida que pasaban las horas no nos daban mucha información. Lo concreto es que como a las 17: 00 hrs. Nos informan que el vuelo saldrá a las 19:00. Ya no teníamos tema de conversación con mi señora, muchos de los que viajaban con nosotros eran extranjeros de otras lenguas, como una delegación China de al menos 30 personas. Poco había por conversar y ahí estábamos como prisioneros dentro de una tremenda mole de concreto que es el terminal aéreo de Río de Janeiro.
Por fin llegó la hora de abordar. Un Avión se veía muy moderno. El anterior había sufrido un desperfecto mecánico. El avión iba completo, pero a esa altura nos daba lo mismo. Llegamos a Chile cerca de las 23:00 Hrs. Echaba de menos el bus que existía antes que te acercaba de la loza al aeropuerto. Ese que solo se veía en Chile solamente. Otros bus nos trajo a casa. Llegamos a la 01: 00 AM, sin duda una vuelta maratónica pero que valía todo lo que conocimos, no solo en esos lugares paradisíacos sino también ese maravilloso pueblo, lleno de alegría, como es el brasileño.

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