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domingo, 18 de febrero de 2007

El vil copete



"Advertencia: Este relato puede contener escenas que pueden producir malestar al lector, por lo que se recomienda discreción y altura de mira ante los hechos narrados".
Ministerio de Educación

Mucho se ríe uno de los chistes sobre borrachitos hasta que es uno el quien ha sido presa de aquel elixir llamado alcohol.
Es cierto, durante nuestra adolescencia siempre estaba presente aquella bebida que también fue disfrutada por emperadores y reyes en la antigüedad. ¿Como se conseguía? Primero se procedía a juntar las monedas necesarias para comprar tal preciado bien o sea "una Vaca". Luego buscar la botillería de turno para adquirirlas. Ahí estaban esperándonos el clásico Coñac "Tres Palos" , El Control Sour ( que dista mucho del sabor de los Sour que hoy se venden y que gracias a dios su sabor fue mejorado) y el Vodka Naranja Mitjans, que era lo mas parecido a tomar colonia Inglesa. Cada botella iba envuelta en papel de diario o en papel café. Yo creo que se hacía para que no creyeran que era tomatera la cosa.
Si el billete escaseaba, la cerveza podía ayudar a controlar "la sed".
Si uno se pone a recordar aquellos años, me acuerdo que la idea era de quedar raja, poto, cuea u otro sinónimo de aquel lugar donde las "chicas Reef " muestran con orgullo y con razón.
Si ibas a una fiesta, la idea era llegar puesto, o sea, comprar un copete y tomártelo en la calle y llegar contento ¿como sabias que estabas en tu cuota? Te tocabas la cara y perdías su sensibilidad. Si la junta era en una casa en la que tus papas te dejaban a cargo, mejor aun ya que la idea era pasar a dormir inmediatamente a las camas previamente asignadas para tal efecto. Nada se dejaba al azar.
Tuve unos "chupicidios" memorables. Recuerdo que por lo general un amigo quedaba solo en su casa los fines de semana, ya que sus viejos se iban a Olmué. Bastaba la pura llamada telefónica y estábamos todos, como una hermandad que sabia como sería su inicio y que ocurriría al final.
Era impresionante la cantidad de tragos que tenía en el bar de su casa. Ahí comenzaba nuestra incursión clandestina, propia de una cedula extremista en la preparación de "una Bomba" ya que la idea era que no se notara que estábamos ocupando el copete de los viejos. Ibamos echando en un jarro un poco de cada uno de los tragos que encontráramos: Whisky, ron, coñac, menta, amareto, pisco, etc. Hasta obtener la cantidad adecuada para satisfacer las necesidades de la "Hermandad". Del sabor, todo lo arreglaba un jugo Jupy o (Caricia) y adentro.
Recuerdo que al cabo de unos minutos, el copete se ensañaba con algunos. Uno de nuestros "hermanos", de piel muy blanca, pasaba a tener su cara de un color Albo, como pasado por cloro, como si hubiese sido protagonista de un desafío de OMO y la prueba de blancura. Eso nos indicaba que había que acostarlo. De los tres que nos quedaban, uno siempre quedaba en cuatro patas en el jardín llamando a sus amigos imaginarios "Waldo" y "Gutierrez" y de vez en cuando se ponía de rodillas como pidiendo perdón a la sociedad por el mal camino en la que estaba encaminado. Cuando tratábamos de levantarlo se escuchaba un ¡No me movai weon¡ y vuelta a llamar a sus amigos. Yo alguna vez, cual fakir, apague un cigarro en mi pierna y no me dolió. No me dolió en ese momento, porque una vez bueno y sano, la herida me dolió mas que la cresta. El dueño de casa era el que estaba más lúcido, como controlando que no nos sobrepasáramos. Cuando uno se acostaba, era increíble como te daba vuelta toda la habitación y te concentrabas para quedarte dormido. Más de alguna vez uno se levantaba al baño, medio copeteado todavía, y se quedaba dormido en la tasa. Al final todos dormíamos como angelitos que suponíamos éramos. Incluso recuerdo que hubo un temblor muy fuerte antes del terremoto del 85 que botó figuras del living, las cortinas y otras cosas y no nos dimos ni por enterado.
Una vez nos tocó la junta de la Hermandad en mi casa. Éramos los mismos mas un invitado, amigo de uno de los hermanos, por lo que si era amigo de mi amigo, amigo mío era.
Mis papás fueron a un matrimonio y se quedaban afuera. Nuevamente la ceremonia de la compra del copete. Esta vez había un problema. El invitado había sido pateado hace poco rato antes por su polola. ¡La pena se pasa tomando amigo Ivo! Dijimos (aun recuerdo su nombre y eso que solo lo vi esa vez). Mala idea!! Este compadre chupó más que orilla de playa y se curó al poco tiempo que llegó, y de lo único que habló fue de, en ese momento, su ex polola. Lo acostamos. Costó un mundo el quitarle la ropa ya que no cooperaba en nada, hasta que finalmente se durmió.
Era un problema menos. Cuando recién nos sentamos a disfrutar de nuestros tragos, pasó algo que no estaba dentro de nuestros planes. Llegó mi viejo devuelta!!Como si hubiésemos tenido resortes en el trasero, empezamos a llevar el copete, los vasos y cuanta cosa que nos pudiese delatar a la cocina. Ahí lavamos tan rápido como era posible y cuando mi papá entro, todos lo recibimos con una sonrisa inocente de amigos de su hijo, claro que por dentro pensábamos ¡como te pudiste devolver weon! Yo le busqué conversación hasta su dormitorio y cerré su puerta.
Todo fue un alivio salvo por una cosa, ¡teníamos a un compadre raja en un dormitorio! Había que trasladarlo a la casa donde siempre nos reuníamos ya que una vez mas sus papás estaban en Olmué. Si fue difícil desvestirlo, imagínense como fue vestirlo nuevamente. El tipo esta lánguido y como pudimos lo sacamos de la casa lo mas callado posible, evitando dejar evidencia de una noche pecaminosa y lo sacamos en andas, cual virgen de Lo Vásquez. La otra casa estaba distante como a dos cuadras, las que se hicieron eternas por el peso muerto (de cocido) de nuestro "amigo". Y eso que entre los cuatro lo llevábamos por la calle colgando de pies y brazos. No faltó la mala suerte que cuando íbamos a mitad de camino apareció un furgón de carabineros. Tan pronto como pudimos lo paramos y nos pusimos en actitud de como si estuviésemos amenamente conversando en la calle, actuación digna de un Oscar. Mente fría que nos permitió salir airosos ya que los pacos no se percataron del pastelito que llevábamos como trofeo. Imagínense lo asustado que se despertó el famoso Ivo cuando despertó en otra casa!! La curadera que le quedaba se le quitó sin necesidad de un café cargado. Si lo patearon por curao, bien pateado!!
En mi casa hubo otras curaderas como aquella en que un compañero de curso me llegó contando de que había ido un alcohólico rehabilitado al colegio y me contaba que el tipo tomaba colonia y otras cosas. Fue tal la impresión que le dejó ese testimonio que fuimos a comprar unos copetes para celebrarlo.
Cuando estábamos en mi casa y nos curábamos, nos daba por seguir a mi perro hasta una quebrada donde mi can subía una pequeña loma, y de puro curado tratábamos de hacer lo mismo, con las sacadas de crestas respectivas. Yo creo que el perro se debe haber cagado de la risa como pensando como podía ser tan weona la raza humana!!
Es increíble lo que hace el copete en la gente. Unos se ponen odiosos, otros son capaces de hablar hasta por los codos, otros quedan mudos, hasta algunos se les sale deseos reprimidos como su gusto por el mismo sexo, que son más peligrosos que la cresta. Acostarte en la misma cama con un compadre a la primera curadera ¡imposible!
Cuando estaba en la "U" recuerdo la peor de todas. Se había suspendido una prueba importante y para celebrar, a las 3 de la tarde, decidimos tomar unos copetitos en un bosque cerca de la sede donde estábamos. Por arte de magia aparecieron coñac y una garrafa de vino. Éramos como 15. Cuando ya el trago iba en su etapa final, apareció un pito de marihuana del tamaño de un puro, de esos que solo Fidel se fuma. Y vamos fumando!!. La mezcla produjo un efecto caótico en mí. Como no nos alcanzaba para almorzar, no quedaba otra alternativa que alimentarse de los rayos del sol, o sea, fotosíntesis. Por lo tanto, la ingesta de alcohol fue recibida con el estomago vacío, a lo que agregado al pito de marihuana hizo que mi condición de animal racional se fuera al suelo. Recuerdo muchas cosas de ese momento, sobretodo la extraña sensación de cómo si hubiese estado en el aire. Todo pasaba en cámara lenta. La sensación no me produjo placer sino un poco de angustia ya que sabía que debía volver a mi casa. Recuerdo que desde el lugar del epicentro hasta donde debíamos tomar el bus, eran como 5 cuadras. En el camino mis compañeros me decían "Compadrito, camine derecho. Haz una línea imaginaria!!" Con suerte pude tomar el bus .Me subí y pagué escolar el muy patudo. El trayecto fue largísimo y cada vez más se acentuaba mi malestar físico. No fui capaz de guardar mi carné escolar ni mi porta documentos y cuando me levanté para bajarme, se me cayeron y los perdí. Yo vivía en Recreo por lo que me bajé en la avenida España, a la altura de la piscina. Era un zombi!! Yo veía que la gente me miraba y les daba risa, pero todo en caaammmaaaarrrrraaaaa lllllllleeeeeeeeeennnnnnnnnttttttttaaaaaaaaaa. Para cruzar la Avenida España debía subir por el paso sobre nivel, pero mi estado hacía imposible subir su escalera por lo que opte por cerrar los ojos y ¡cruzar a las 17:00 la Avda. España, la avenida mas transitada de Viña y Valpo!. Solo abrí los ojos cuando estaba en la vereda de al frente.¿como tan weon? No sé. Pero fue una de las estupideces mas grandes hechas en mi vida.
Quedaba mucho por caminar. Y seguían las miradas que me observaban. Llegué hasta una escalera que debía subir para llegar a mi casa, la que tuve que subir gateando. No sé como llegué a mi casa, pero lo hice. Me duché con agua helada a ver si se me pasaba, pero no sirvió de nada. Me sentía muy mal y opte por dormir. Mi vieja debe haber pensado que estaba cansado de tanto estudiar y me dejó dormir. Al rato, mi cuñado entró a la pieza y me preguntó si se podía comer el almuerzo que me habían dejado para mí. Como lo único que quería era dormir, le dije que si, no sabiendo que luego me vendría la pálida y la necesidad urgente de comer ¡ y no había nada!.
Al día siguiente, ya mas sobrio, me di cuenta que había perdido mis documentos, los que por suerte pude encontrar en el Terminal del buses del que había tomado. Claro que fueron mis compañeros quienes me dijeron cual bus había tomado y cuanto había tomado y fumado. La verdad es que no se lo recomiendo a nadie.
la sabiduria de años nos dice que el copete y las mujeres siempre van de la mano. Parece que con unos traguitos uno es capaz de atreverse a hacer cosas que bueno y sano no podría, lo cual obviamente no es muy seductor para ellas. Pero supón que te encuentras con una niña no muy agraciada, malena de caracho, o cuerpo de tentación y cara de arrepentimiento, el copete la mejora; con dos Ron Cola, o tres combinados pueden pasar de Sarita Vásquez a la Jennifer López. La conclusión: Si la mujer es fea, es porque el copete no es de buena calidad!!!
Ojo que si te toca un monumento de mujer, la idea es cero copete ya que la idea es acordarse de todo, porque lo mas seguro que tus amigos te pedirán detalles de lo que sucedió con ella.
Con los años, mis gustos han cambiado, reconociendo que solo tomo del bueno: Licores finos, buenos vinos, cervezas importadas. Todo en su justa medida. Cuando manejo, no tomo. Por eso no manejo.
Mas vale alcohólico conocido que un alcohólico anónimo!!

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